martes, 31 de mayo de 2016

Capítulo 10, te querré si me dijeras la verdad.

Roy estaba abrazado de Daisy, ellos dos se quieren mucho. Podría decir que es una relación muy hermosa para tener muy poco tiempo.

Tatanga estaba viendo como es que Daisy quería, no quería AMABA a Roy detrás de las cámaras.
Tatanga, empezó a recordar como conoció a la pequeña princesa.

Fue en un prado, ella tenía apenas 6 años, era una niña muy hermosa y muy alegre. Cuando Tatanga llegó a ese prado fue por culpa de su nave espacial, él salió a jugar mientras su padre reparaba la nave.
Daisy siempre iba a ese prado a jugar un rato y a recoger flores porque le encantaba hacer coronas de flores, ella soñaba con tener su corona llena de flores cuando ella ya tuviera la edad para ser princesa, a los 18.
Tatanga siempre fue muy estudioso, a él le interesaban mucho la diversidad de los mundos, su padre era un gran teniente de su raza y siempre que él estaba al mando toda su raza era la victoriosa e heroica.
Él, solo quería estudiar la diversidad que hay en otros mundos y sus comparaciones.
Cuando estaba dibujando las rosas y como sera su olor Daisy lo vio y como ella hacía muchas coronas de flores ella decidió ponerle una en su cabeza.
Cuando Tatanga vio su corona se asustó, lanzó la corona hacia ella y le grito a Daisy.
—¿ACASO ESTÁS LOCA, QUÉ TAL SI SON VENENOSAS?–.
Daisy estaba muy confundida, no sabía que alguien no supiera que las margaritas no son venenosas.

—Ja, ja, ja, para nada– Daisy le devolvió la corona a Tatanga y le dijo —Toda tuya, me gusta que la gente le agraden las margaritas–. Tatanga no sabía si confiar en ella, pues él no conocía el mundo.

Daisy le tomó la mano y le dijo —Vamos a jugar al té– Tatanga estaba muy confundido a donde le llevaba era mucha fuerza la que ella tenía para empujarlo con su brazo.
Daisy estaba tomando el té con Tatanga, ella al parecer no tenía tantos amigos con quien jugar.
Tatanga odiaba estar tomando el té, entonces Daisy se lo llevó a jugar a molestar animales.
Cuando Daisy le lanzó una piedra al hipopotmus que tenían en frente solo gritó

—¡CORRE!– Y ella salio pitando.
Tatanga no entendía nada de lo que ella estaba diciendo hasta que vio el animal enojado y se fue corriendo.
Fue hasta que vio a su papá, é ya había terminado de reparar la nave y Daisy se despidió de él.
Tatanga no paraba de decir que esa niña estaba loca por todas partes.
Cuando terminó de recordar eso se levantó y recordó su adolescencia.

Tatanga había recordado lo que pasó con Daisy cuando ella era muy pequeña, así que fue a su mundo para volver a estudiar las plantas y animales y fue cuando vio un gran castillo. Daisy era muy rebelde y muy hermosa, su cabello era algo corto pero era muy activa y tierna.
A veces se escapaba del castillo para poder jugar en el prado.
Tatanga cuando la vio se asustó bastante, é pensó que ella iba a hacer las mismas cosas que antes, así que se fue a un lago cercano del prado para poder ver a las plantas.
Cuando estaba dibujando a una planta extraña Daisy había llegado al prado con una de sus amigas, fueron a nadar. Tatanga se escondió detrás de las plantas y cuando vio detenidamente que Daisy se quitó la ropa y solo tenía ese traje de baño muy pegado que tenía no paraba de verla.

—Es muy... Muy hermosa– a Tatanga se le paraba el corazón cuando miraba sus ojos, cuando ella estaba haciendo algo. Él se había enamorado, no lo sabía.
Desde ese día Tatanga iba cada semana a verla.

En cuanto terminó de recordar esto Tatanga se puso su capa y tomó una tropa de soldados personales.

Él recordó la primera vez que se volvieron a ver cara a cara, sí, cuando la secuestró.

El amor platónico que tenía Tatanga a Daisy era muy grande, pero por suerte del destino él perdió a su padre. Su mundo estaba lleno de odio, así que el poder que tenía su padre se lo pasaron a él. Cuando él inició en el mando empezaba a conquistar todo tipo de planetas rocosos. Nadie se le escapaba.

En un paseo para ver a los mundos vio uno que era la Tierra, era el planeta de Daisy.
Hace tres semanas atrás la pequeña princesa había sido coronada princesa, ya manejaba su reino ella sola.

Así que Tatanga no dudó en tratar de casarse con ella a la fuerza y así tener a su amada y un gran planeta. Pero Mario se lo arrebató, desde ese día prometió tener el corazón de Daisy y destruir a Mario y sus amigos.

Así que por eso Tatanga no dejaría que alguien se lo arrebatara.
Cuando terminó de recordar lo último él no para de tener celos de Roy, A Tatanga nunca le habló así, nunca, ni aunque estuviera drogada.
A pesar de que tuvieron 1 mes de conocerse de verdad se querían y Tatanga odiaba esto. Odiaba más a Roy que a Mario.

Tatanga tiró la puerta de su cuarto de una patada y se dirigió a donde estaba Roy.
Lo tomó de su cuello y Roy le dio una patada en la cara.
Cuando Roy sacó su espada un guardia de Tatanga tomó una cuchilla, la puso en la garganta de Daisy para amenazarlo.

—No te muevas o si no la mato– Roy se asustó y no se pudo mover, no quería que Daisy saliera lastimada.

—Suelta tu espada, o la corto– Roy era algo ingenuo, así que la soltó.
Entonces 4 guardias le pusieron cadenas y lo estaban sometiendo.

Tatanga se sentía feliz de que Roy ya no tuviera las manos encima de Daisy.
Cuando volteo a verla ella estaba llorando, se acercó a ella y le dijo.

—Duerme, mañana es nuestra boda– Tatanga mando a que arreglaran su cuarto para que ella pudiera dormir.

En toda la noche Daisy no paraba de pensar en Roy.

En el calabozo Roy fue echado de nuevo en el especial, lo raro es que Mario estaba a un lado de la suya.
Cuando eran las ocho los guardias tomaban un descanso.
Pero esta vez no había, la seguridad se puso estricta y no dejaban que Roy saliera, incluso que se moviera.
Cuando él se movía le ponían fuego en su cuerpo, pero a él no le hacía daño ya que él ardía por dentro.

En el día de la boda Daisy estaba muy triste, cuando la bañaban las señoritas no paraba de sentir rabia.
Cuando la estaban vistiendo Tatanga fue a verla, cuando la vio notó que estaba triste.

—¿Es por ese chico, verdad?– Tatanga estaba muy celoso por Roy

Cuando Tatanga le preguntó eso a Daisy ella soltó una lágrima.

Entonces, Tatanga la tomó de su barbilla y le dijo.

—Él ya está muerto, me perteneces– Daisy estaba llorando cuando dijo esto, ella le reclamó.

—Eres un idiota, me gusta Roy porque él no me trata como un objeto como tú– Daisy estaba llena de rabia, no podía decir algo así.

—Él ya está muerto– Tatanga volteo para poder irse a ver al esclavo.

Daisy cuando vio que él se iba se fue un poco asustada, no sabía que iba a pasar.

Cuando Tatanga llegó al calabozo vio a Roy y le dijo.

—¿Qué es lo que tú tienes que yo no tengo?– Tatanga lo había dicho en voz baja, pero Roy llegó a escuchar.

Roy no se pudo contener y empezó a reír.

—Yo sí tengo humanidad, tú no– Cuando Tatanga escuchó esto mando a que le torturaran, con fuego.

Tatanga estaba muy enojado, así que salió del calabozo para poder ir a su boda.

A Peach se le permitió salir a ver a Daisy.
Cuando ella vio a Peach fue a abrazarla.
Peach notó que ella había llorado, le preguntó por quien y ella dijo que fue por Roy.

—Daisy, tu relación con Roy va muy rápido– Peach hizo una pausa. —Creo que deberías olvidar que él es tu novio– Peach no quería ver que ella sufriera mucho.

Daisy no podía, pero supo que en algo tenía razón, su relación iba muy rápido. Pero la boda no dejaba que ella se concentrara.

Entonces Peach le dio un papel que tenía escrito.

”Ayudaré a Roy a salir, no te preocupes todo saldrá bien" era un recado de Mario. Esto hacía que Daisy se tranquilizara un poco.

Lo difícil de escribir, 31 de mayo del 2016.

Mis trabajos se han juntado y no podré trabajar tanto como lo hacía ayer.
Mis esfuerzos son muchos para poder sacar un capítulo o incluso dos por día.

Yo tengo ayuda de alguien, pero ella y yo trabajamos todo el día, así que posiblemente la actividad del blog se verá muy afectada por esto. Son finales en nuestras instituciones así que estamos tratando de salir bien en ellos y tener buenos capítulos del blog.

lunes, 30 de mayo de 2016

Capítulo 9, no me dejes.

Eran las 9 de la noche, los sirvientes deben de limpiar los cuartos, el asistente de Tatanga era el que se encargaba de los preparativos de la boda y que todo estuviera en orden en la nave.
Cuando los chicos se disfrazaron eran mucho más grandes que los trajes, los trajes que tenían eran muy ajustados a su forma. Como ellos siempre han practicado ejercicio y de todo para estar en forma el traje dejaba ver partes que se les marcaban mucho, lo cual era muy incómodo.
Cuando el secretario de Tatanga los vio no les dio importancia y mando a Link a limpiar la habitación 208 y Marth los baños. A Roy lo mandó al despacho de Tatanga.
Roy estaba preparado para todo.
Cuando llegó Tatanga solo le dijo que limpiara el cuarto de su amada Daisy, que ella debe de amanecer en un cuarto muy bien ordenado porque es una princesa.
Roy estaba un poco nervioso, la iba a ver de nuevo. Esperaba que ella no gritara cuando la viera.
Él comenzaba a pensar que a lo mejor lo odiaba.
Cuando entro ella estaba dormida.
Roy le puso llave a la habitación y se quito la mascara.
Se acercó para ver a Daisy, ella se miraba como un ángel caído del cielo.
Roy no resistía con solo verla, quería tenerla en sus brazos.
Pero cuando lo iba hacer Daisy le pegó con su puño.
—¡Auch!– Roy cayó en el suelo.
—Ahora verás, maldito– Daisy lo tomó desde su camisa y le iba a golpear.
—Daisy, ¡Soy yo!, ¡Roy!– Roy estaba agarrándola de los brazos.
Daisy se quedó viéndolo y le dio una cachetada.
—¡Auch!– Roy se puso su mano para que dejara de dolerle tanto.
Vio que Daisy de volvió a acostar a su cama muy enojada.
—Daisy, tengo que decirte lo mucho que te amo.– hizo una pausa y tragó saliva, —Daisy, lo que hice sí fue una idiotez. Pero yo en ese tiempo no te conocía bien, la verdad después de pasar un buen rato juntos simplemente me enamoré.– Roy estaba muy arrepentido de lo que había hecho.
Daisy no paraba de ponerse triste.
Roy se arrodilló en frente de ella y de su bolsillo sacó un anillo parecido al que puso en su cuarto. Este era más hermoso, era casi igual que el otro pero este tenía la palabra "Te amo" grabada en el cristal.
—Daisy, desde el primer día que te conocí. Yo agradezco a los dioses que tú fuiste mi amiga. No eres comparable ni con tu mejor amiga– Roy se le agrandaban los ojos con solo verla.
Daisy sacó el anillo que él había dejado en si cuarto.
—Roy, yo te perdono, no me gusta que estemos peleados. Si me estás diciendo la verdad entonces por ahora te creeré– Daisy sacó el anillo de la caja que tenía ella, con uno de los collares que tenía le quitó el dije y le puso el anillo, ya hecho esto se le puso el collar a Roy.
Roy la miraba fijamente a los ojos, no podía parar. Ella era perfecta y muy hermosa.
En un momento Daisy lo abrazó y le dio un beso en el cuello.
—Daisy,  ¿Qué estás haciendo?/Roy estaba un poco confundido y excitado.
—Sé que mañana no viviremos, pero quiero in... Intentarlo contigo– Daisy puso sus manos sobre sus hombros y Roy se calmó.
Roy fue hacia donde estaba ella, tomó una sabana y la cobijo.
—Eres una pequeña tonta– Roy le pellizco la nariz.
—Una tonta que tiene a su idiota que está rendido a sus pies– Roy la miraba fijamente a los ojos.
—No es tiempo de hacer esto, Daisy. No vamos a morir– Roy abrazó a Daisy por la cintura y le susurró —Yo siempre te protegeré, ¿Recuerdas?– Cuando se lo dijo Daisy se puso más nerviosa que antes.
Daisy lo vio fijamente a los ojos, tomo una de sus mejillas y juntó sus labios con los de él.
Cuando el beso terminó, ellos dos se quedaron abrazados dentro de un buen rato.
Cuando se acostaron en la cama Daisy y Roy no paraban de decirse cuanto se querían.
—Roy, juro que siempre te amaré– Daisy lo vio a los ojos.
—Daisy, yo prometo que siempre te amaré y. Serás el amor de mi vida.
Después de que Roy haya dicho eso empezó a besarla en la boca.
Tatanga estaba en su despacho, viendo las cámaras de seguridad.

domingo, 29 de mayo de 2016

Capítulo 8, perdoname.

------------------------Capítulo 8, perdoname-----------------------------.

Roy amaneció en su cuarto, estaba en su cama, él pensó que todo había sido un sueño así que fue a revisar su anillo, no, no era un sueño. Todo era verdadero. Eso lo puso muy triste, no puede creer que había pasado algo así. Se fue a la ducha y ahí duró un buen rato. Él estaba pensando en como podría arreglar este problema grande.

—Daisy, te quiero mucho– Roy empezó a sollozar en la ducha.
Marth escuchó como sollozaba y nada más en escucharlo se ponía más triste.

Fue a donde estaba Link para hablarle sobre lo sucedido.
Link y Marth estaban buscando a Roy a las 4 de la mañana, no lo encontraron por ninguna parte. Iban a preguntarle a Daisy hasta que lo vieron acostado en el pasto, lleno de lágrimas con mensajes que decían: " Perdoname  :(", desde que leyeron eso supieron que Daisy ya sabía la verdad y tomaron a su amigo para que descansara cómodamente.

—Link, hay que hacer algo por Roy– Marth estaba muy triste al volver a ver a su amigo de la misma forma que terminó con otra chica.

Link asintió con la cabeza y se le ocurrió una grandiosa idea. Empezó a investigar sobre el pasado de Daisy y encontró a alguien llamado Tatanga.

—No entiendo que tratas de decirme, Link– Marth estaba muy confundido en que le estaba tratando de decirle.

—Un secuestro– Marth se asustó al escuchar esas palabras de Link, tomó un periódico enrollado y le pegó en la cabeza.

—Auch, ¿No entiendes? Si Roy la rescata podrá decirle y así comprobará que debe confiar en él– Link tenía una gran idea.

—Bueno, ¿Alguna vez lo haz hecho?– Marth vio a Link que se estaba poniendo nervioso cuando dijo eso.

—Emm, deja le doy la dirección de Daisy– Link procedió a escribirle a Tatanga.

Roy salio de su cuarto sin decir ningún "pío" decidió hacer algunas cartas.

—Hola joven Roy, amigote, ¿Cómo te sientes?– Marth estaba preocupado por Roy.

Roy empezó a soltar unas cuantas lágrimas pero él sabía que eso no iba hacer que Daisy volviera.
Marth al ver a su amigo sufrir dijo —Roy, no te preocupes– Le dio un abrazo al pelirrojo.
Link al ver esto decidió unirse también.

—Roy, te ayudaremos en todo lo que necesites. Somos tus amigos del alma. Hasta haremos que vueles si tú quueres– Link al decir esto puso sus manos en Roy y le hizo una sonrisa.

—Uhhh, estoy feliz Link, gracias– Link siempre hacía esto cuando él estaba triste, pero cuando Roy le quito sus manos encima de él seguía apagado.

—Me voy, gracias chicos– Roy se fue cerrando la puerta sin ganas.

—Tenemos que actuar rápido– Marth estaba muy preocupado

Roy empezó a pegar notas en los casilleros de Daisy por todas partes.
Cuando ella miraba esas notas las arrancaba y las tiraba.
Roy fue a su alcoba y dejó los regalos que le tenía a ella, llenó su cuarto de margaritas y dejó el anillo con una carta, también una nota que decía "Te amo".
Luego Roy dejó más notas en sus casilleros que contaban lo sucedido y Daisy solo las tiraba.
Cuando se acabó el día y fue a su cuarto vio el anillo con los arreglos y empezó a llorar.

Ella sentía un gran dolor y rabia al acordarse de él, tomo el anillo y lo iba a tirar a la ventana pero... Ella no pudo. Dentro de su corazón estaba él, él ya se había llevado una parte de ella.

Por eso decidió guardar el anillo y se acostó en su cama para poder olvidarse de lo que ha estado pasando pero ella no pudo.

—No llores, mi amor, yo sé quien te mereces– era una voz algo grave, mucho, pero Daisy llegó a reconocerla.

Cuando volteo a ver confirmo quien era, en efecto, era Tatanga, su mayor enemigo.

—¡Daisy!– Roy había subido hasta su cuatro y estaba logrando entrar.

—¿Quién es este patán?– Tatanga señaló a Roy, que ya había llegado a su cuarto.

—Largo, tú no eres bienvenido– Daisy estaba muy furiosa.

—Sí, nadie te quiere humano – Tatanga cruzó sus brazos para hacerle chusma.

—Te lo digo a ti Tatanga– Daisy estaba muy enojada con él.

—Oh, esa es la Daisy que me fascina. Vámonos a casarnos amor–. Tatanga se iba a llevar a Daisy, pero Roy sacó su espada.

—Oh, así que me retas. Bien, no tengo problema– Tatanga sacó una gran pistola láser.

—No te llevaras a Daisy– Roy estaba muy enojado con él.

—Sí, sí puedo, me llevaré a todos los humanos de aquí para celebrar nuestra boda con mi caramelito– Tatanga rió y disparó su pistola hacia arriba y todos empezaron a volar hacia la gran nave que tenían arriba.

Todos cayeron en un gran calabozo, Roy fue llevado a donde estaban Daisy y Tatanga.

—Tú, llevenlo al calabozo especial– Tatanga tan pronto dio su orden la cumplieron.

—Sí señor– Dos avispas se estaban llevando a Roy.

—¡Roy! ¡No se lo lleven!– Daisy le pegó a una de las avispas y esta la iba a atacar pero Tatanga estaba en frente.

Daisy tomó a Roy en sus manos y él dijo —No te preocupes, estaré bien– Roy le sonrió a Daisy.

Ella solo le dijo —Lo siento mucho, Roy– Tatanga al ver esto sintió celos y mando a que se lo llevaran rápido.

Tan pronto como dio la orden empezaron a cumplirla, cuando Roy salió del cuarto donde estaba Daisy ella empezó a llorar.

—Daisy, mi amor, iré a ver los mejores diseñadores de vestidos de novia para ti–Tatanga, al verla llorar él pidió que la animaran.

Tatanga dijo —Te casarás conmigo sí o sí– En eso cerró la puerta de un solo golpe y ella lloraba más.

En el calabozo todos se extrañaban hasta que llegó un guardia a decirles porque estaban ahí.

Marth y Link se vieron mutuamente y sabían que todo iba de acuerdo al plan.

Daisy había dejado de llorar, su boda iba a ser dentro de dos días, así que quiso dormir en vez de comer.

En la mañana siguiente Link y Marth se escaparon para buscar a Roy y decirle lo que estaba sucediendo, cuando lo encontraron vieron que él estaba atado a dos cadenas en las manos, ahí estaba colgando y decidieron ayudarle a escapar.

Con una simple espada, la de Marth y Link llegaron a destruir las cadenas.

Roy estaba agradecido de que lo hayan liberado y se iba a ir corriendo. Pero Marth lo tomo de su capa.

—¿A dónde vas tonto?– Marth lo jalo hacia ellos y le empezaron a explicar el plan que iban a efectuar.

El plan consistía en disfrazarse en sirviente para llegar a Daisy, cuando uno la encontrara iba a avisarle a Roy. El día de la boda tendría que haber una pelea si no hay es porque escaparon fácilmente.

Los chicos empezaron a efectuar el plan. Roy quizá podrá reconquistar a Daisy y volver a ver esa sonrisa tan brillante y hermosa que tiene.

Capítulo 7, La cruda realidad.

--------- Capítulo 7, la cruda realidad------------------------.

Peach y los demás concordaron en decirle a adaisy el día de mañana, pensaron que sería lo mejor para que descansara bien hoy. Pero, ¿Qué le pasó a Daisy? Pues ella llegó a su cuarto muy tarde, cuando llegó tenía una sonrisa muy grande y no paraba de reír. Peach y Zelda estaban dormidas, Daisy lo sabía así que fue a su cuarto a descansar contarles mañana lo que paso.
Eran las 5 de la mañana, Daisy se levantó, limpio todos los cuartos, ¡Hasta hizo el desayuno!
Peach se levantó a las 9 de la mañana y cuando entró a la cocina vio a Daisy.

—¿Qué estás haciendo Daisy?– Peach estaba curiosa por ver que cocinaba.

—Estoy haciendo un platillo tradicional de mi reino– Daisy estaba haciendo unos deliciosos pastelillos que estaban rellenos de chocolate.

Peach fue a bañarse y Zelda ya se había despertado, estaba bien bañada y bien vestida.
En cuanto Peach salió del bañó y se cambió Zelda entro a su cuarto.

—¿Crees que debemos decirle ahora?– Zelda estaba preocupada por la reacción de Daisy.

—Sí, creo que ya es hora de decirle– Peach se levantó de su cama y salió de su cómoda.
Peach se dirigió a donde estaba Daisy, en el comedor.
Cuando las dos se sentaron Daisy dijo.

—Tengo que contarles lo que pasó ayer— Daisy estaba tan alegre de poder decirles lo que había pasado anoche.

Zelda y Peach tragaron saliva, —¿Qué te pasó ayer?–.

—Roy y yo nos gustamos, ¿Pueden creerlo? Yo pensé que solo seríamos amigos– Daisy estaba muy feliz cuando dijo eso.

—Ayer por la noche me dijo que me protegería y que me amaba. Me besó en la boca también, bajo la vía láctea. – Dio un pequeño suspiro, —Fue tan romántico, ah, que hermoso–.

Peach y Zelda pusieron una sonrisa algo hipócrita y le dijeron.

—Daisy, nos alegramos tanto de lo sucedido– Peach le estaba sonriendo mucho cuando se lo dijo.

—Daisy, pero él te ha– Zelda no pudo terminar lo que iba a decir porque Peach le pellizco, cuando la volteo a ver ella estaba negando con la cabeza.

—¿Qué me ibas a decir Zelda?– Daisy estaba confundida por lo sucedido.

—Que él siempre habló de ti como una belleza– Zelda puso una cara sonriente a Daisy.

Daisy tomó su corona y se la puso, fue a la puerta y dijo —Bueno, ya me voy, ¡Cuidense!– Daisy cerró la puerta y se fue corriendo.

—Peach, ¿Qué vamos hacer? Se ve que le encanta – Zelda estaba muy preocupada que Daisy salga lo doble de lastimada.

—No sé, pero se me debe de ocurrir un plan para que deje de amarlo, Roy la hará sufrir mucho con eso– Peach empezó a buscar entre un librero lo que tenía a ver si servía.

Mientras ellas buscaban una solución Marth, Roy y Link estaban en su cuarto.

—Ayer me sucedió lo más hermoso– Roy estaba suspirando y viviendo en la luna.

—¿Qué te pasó Roy?– Link estaba curioso por su amigo, parecía que encontró su media naranja.
Marth se acercó y dijo.

—¿Fue una chica, no?– Marth ya conocía esa mirada de su mejor amigo.

—La verdad, sí, ayer le prometí que nunca la dejaría sola y que jamás le haría daño. Luego– Roy hizo un gran suspiro.

—¿QUÉ PASÓ?– Link y Marth estaban muy interesados en lo que pasaría.

— La besé– Marth y Link rieron y lo felicitaron

—¡Eso es todo Roy!– Marth le dio un gran golpe en la espalda.

—Ja, ja, ja, ¿Podemos saber su nombre güey?– Link tenía curiosidad al saber quien era.

—Daisy– Link y Marth se quedaron mudos.

—¿Daisy?– Marth estaba empezando a preocuparse.

—¿Neta güey?– Link estaba aún más preocupados por lo que dijo Roy, esperaban que era mentira.

—Es neta, ella me trae loco, es un sueño. La mujer perfecta para mi– Se notaba tanto que le encantaba.

—¿Tiene algo de malo?– Roy vio que sus amigos se miraban preocupados.

—No, nada, es una gran noticia– Marth puso una sonrisa muy hipócrita a Roy.

—Bueno, me voy, necesito comprar algo para ella, ¡Adiós!– Roy salió corriendo para ir con su amada.

—Link...– Marth hizo una pequeña pausa. —¡VAMOS A MORIR Y TÚ VAS A MORIR AL DOBLE!– Marth empezó a preocuparse aún más que antes.

—Espera, ¿Qué?– Link vio como es que su amigo estaba muy preocupado, y le dijo. —Tranquilo Marth, es Roy– Link se miraba despreocupado.

—Roy te va a odiar mucho– Cuando Link puso a manejar su cerebro empezó a entrar en pánico.

Mientras el joven Roy conseguía regalos para su amada, Daisy fue a arreglar a la pequeña planta piraña, ya sólo faltaban 2 días para entregarla y la que había hecho con Roy estaba preciosa.
Roy empezó a dejar los regalos a donde más iba y le ponía cartas en todas partes.
Cuando Roy vio un hermoso anillo en una tienda, el anillo era una hermosa margarita de oro, plata y tenía un diamante en el centro, él no dudó en comprarlo para dárselo en la tarde.
Peach ya tenía un plan para que Daisy no sufriera mucho por lo sucedido, solo era cuestión de que ella fuera a verla en la tarde.
Roy fue a donde estaba Daisy y le tapó los ojos.

—Adivina quién soy– Daisy empezó a sonreír al escuchar su voz.

—¡Roy!– Daisy estaba muy feliz de verlo, lo que sucedió ayer era mágico.

—Te espero a las 7 en el centro, no vayas a tardar– Roy la abrazó y ella lo besó en la mejilla.

—¡Oh! ¿Qué acabaste de hacer?– Roy hizo una pausa —¡Me acabaste de retar a una competencia de besos!– Roy empezó a atacarla a besos en el cuello, las mejillas y la boca.
Daisy sólo reía y le decía que parara.

—¡Roy, tenemos que entrenar!– Link le grito para que le hiciera caso.

—¡Voy!– Roy iba a despedirse de Daisy pero él la tomo de las mejillas y juntó sus labios con los suyos.

—Te quiero mucho, ¿Lo sabías?– Roy la tomó de su cintura.

—Ya basta Roy, tienes que ir a entrenar– Daisy lo empujó.

—Sí, pero ellos no saben que tú eres mi todo y que no puedo vivir sin ti– Roy le dio un beso en la frente, le dijo —¡Adiós!- y se fue corriendo.
Daisy volteo a hacer lo último que tenía que hacer.
Ya eran las 6:55 de la tarde, Roy terminaba de preparar lo necesario de la cita que iba a tener, él estaba vestido con un bonito smocking que tenía un moño negro.
Daisy estaba en camino hacia donde acordaron verse hasta que sonó su teléfono. Ella vestía unos tacones azules cristalinos con un hermoso vestido amarillo que tenía un corte de corazón, llevaba sus distintivos de margaritas y su corona rosa.

Daisy lo checo y vio que era Peach, y lo contestó. —¿Bueno?, ¿Qué pasa Peach?– Daisy escuchó que Peach estaba llorando.

—Daisy, corre a la dirección, es urgente por favor– Daisy se preocupó más y se fue corriendo con Roy a decirle lo sucedido y él aceptó en acompañarla.
Cuando llegaron Zelda atrapó a Roy y lo amarró con una cuerda a una silla.

—¿Qué rayos me están haciendo?– Roy y Daisy estaban muy confundidos de esta situación

—¿Qué están haciendo?, ¡Sueltenlo!– Daisy estaba llenado a donde estaba él hasta que se escuchó un vídeo.

Era el momento en que Roy y Marth estaban haciendo la apuesta.

Daisy se quedó sin palabras, estaban mencionando que ella era muy ruda y que eso era malo de ella.
Lo peor es que Roy dijo que nunca le gustaría.

—Daisy, puedo explicarlo, solo– Roy estaba tratando de quitarse las cuerdas para poder explicarle lo que sucedió.

—¿Explicar qué?– Luigi salió a un lado de Roy, se miraba muy enojado.

—¡Ya le haz hecho mucho daño!– Zelda le gritó a Roy.

—Deberías avergonzarte– Peach estaba muy enojada con él

–Dime la verdad, ¿El vídeo es cierto o solo es un montaje?– Daisy empezaba a tener los ojos llorosos.

Roy volteo a verla y dijo, —Sí, sí es real– Daisy al escuchar esto empezó a llorar y se fue corriendo, Peach y Zelda se fueron corriendo a donde iba ella.

Roy volteó a ver a donde corría y trato de quitarse la cuerda de la silla, pero era inútil. Él no tenía fuerzas para quitarse, se le partió el corazón en dos al verla llorar.

—Soy un... Idiota– Roy empezó a llorar, lo que había pasado era lo peor.
Roy llegó a quitarse la cuerda gracias a Luigi, él estaba decepcionado por lo que había ocurrido.
—Roy, la acabaste de rayar muy feo.– Luigi se fue a buscar a Daisy después de haberle dicho esto a Roy.

Roy fue a buscarla también, necesitaba decirle la verdad, decirle que no estaba jugando con ella.
¡Que era un idiota, pero su idiota!
Pero no la encontró en ninguna parte.
Cuando fue a buscarla en su cuarto Peach le cerraba la puerta en las narices.
Entonces a Roy se le ocurrió entrar por la ventana, cuando estaba subiendo Daisy lo vio y cerró la ventana con candado y puso la cortina. Roy no podía entrar ni por las tuberías.

Daisy no paraba de llorar por lo sucedido, su corazón estaba partido en dos con solo recordar lo que había pasado, con todo lo que le dijo. Él solo la había ilusionado todo este tiempo. Ya eran las 3 de la mañana, Daisy fue a ver si él seguía afuera y sí, él estaba dormido pero ahí estaba. Daisy volvió a su cama para seguir llorando hasta poder dormir.

sábado, 28 de mayo de 2016

Capítulo 6, Sinceridad.

--------------------------Capítulo 6, sinceridad-------------------
Daisy fue a su jardín para librarse la mente, fue a ver como estaba quedando el jardín
Daisy estaba en una banca que estaba un poco más profunda en el jardín. Estaba un templo pequeño, un poco más en frente estaba un pabellón, Daisy estaba en el pabellón, en el pabellón lo rodeaba un lago redondo, tenía muchos peces distintos, desde colores tan llamativos hasta los que no. Había un puente que era me madera y no tenía barandal. En el pabellón estaba en una colina pequeña, así que se podía ver casi todo el terreno de la escuela, por dentro tenía un acabado de ángeles, por fuera era de color blanco, verde y dorado.

Daisy empezó a ver las estrellas en el pabellón, el cielo estaba repleto de ellas, hasta de otros planetas.

—Es muy hermoso– Daisy estaba emocionada por ver a las estrellas a montones. —Ojala Roy estuviera aquí– Daisy estaba algo magnificada, pero no dejaba de pensar en Roy.

—¿Qué es lo que siento por Roy?– Daisy estaba pasando muchos momentos agradables con él que no se dio cuenta que él iba a llegar a gustarle.

Daisy posó sus manos en su cara y pensó —¿Cómo pude dejar que esto pasara?– Daisy en un momento a otro se puso roja. Nunca pensó que pasaría esto.

—Debería de dejar de pensar en esto– Daisy estaba viendo al cielo pero en cuanto vio las estrellas le recordaban a Roy.

—No, no puedo– Daisy se preocupó, a cada cosa que volteaba a ver le recordaba a Roy.

Roy estaba en el pasillo de los cuartos él vio el cielo algo estrellado y abajo una rosa. En cuanto vio esto le recordaron a Daisy.

—Esa sonrisa– Roy suspiró y siguió su camino hacia su cuarto, cuando llegó al pasillo del cuarto de los hombres no dejaba de pensar en ella.

—Debo dejar este pensamiento– Roy estaba algo preocupado.
Pero no podía dejar de pensar en ella.

Roy vio un hermoso cielo, —Ella, ella para mi es.. Es algo inexplicable, pero me encanta como es ella, es como una flor. Es hermosa como una, delicada como una y fuerte como una. Es simplemente adorable y me encanta– Roy suspiró y luego reaccionó.

—No, Roy, tú no te puedes estar enamorando de ella– Roy se puso rojo cuando supo lo que dijo.

—Debo aclarar mi mente– Roy se fue corriendo al jardín, el jardín es el único lugar donde puedes estar tranquilo.

Daisy se acostó en el pasto, a un lado del templo. Fue ahí cuando vio a Roy corriendo al pabellón.

—Debo de estar alucinando–Daisy se asustó, de tanto pensar en Roy lo vio correr.

Roy respiró profundamente y se quedó viendo al cielo.

—Debería de aceptarlo tal y como es, me gusta ella, en serio– Roy se puso rojo cuando recordó lo que hizo hoy con Daisy en la enfermería.

—Ahh, creo que debo decirle a Daisy– Roy bajo su cabeza y Daisy había escuchado su nombre.

—¿Qué me tenías que decir, Roy?– Daisy se puso enfrente de él.

Roy se sorprendió, estaba algo oscuro y no la llegó a ver. —¿Escuchaste todo lo que dije, Daisy?– Roy estaba un poco nervioso.

Roy aunque estaba nervioso no paraba de verla en los ojos, era muy hermosa para él.
Él la quería mucho, le gusta, quería que fueran más que amigos.

—Roy– Daisy se le hacía más pesada la respiración. Ella le correspondía los sentimientos.

—Daisy, yo.. Yo...– Roy no podía, quería darle un beso, tenerla en sus brazos.

—Roy, yo– Daisy se tapó su cara con sus  manos porque él no paraba de verla, tenía vergüenza.

Roy le quitó las manos y la abrazó.

—Daisy, no importa si tienes pena, yo siempre te veré hermosa. Tú eres la persona que siempre amaré– Roy estaba muy rojo.

—Roy, yo.. Yo no sé que decir– Daisy estaba muy roja también, no sabía que iba pasar ahora.

—Daisy, solo dime si tú también me quieres– Roy dejó de abrazarla, puso su manos en sus hombros y la vio en sus ojos.

—No ayudas en nada cuando me ves fijamente a mis ojos– Daisy estaba más nerviosa que antes por culpa de Roy.

—Daisy, quiero saberlo, por favor– Roy estaba un poco preocupado, le importaba ella y todo lo que pensaba de él.

—Roy, sé que hemos sido amigos desde hace tiempo, no he dejado de pensar en ti en estas semanas y de verdad creo que me gustas.– Daisy había tomado aliento para decirle esto.

—Entonces, no deberíamos de estar nerviosos, si sentimos lo mismo– Roy se había aliviado un poco.

Roy abrazo de nuevo a Daisy y le susurró al oído —Te quiero–. Cuando Roy la soltó le puso sus manos sobre su cara.

—Roy– Daisy no pudo terminar su frase porque Roy se acercó a su cara.

Estaban cara a cara.
Daisy cerró los ojos, Roy se acercó a sus labios y los junto a los suyos.
Roy y Daisy sentían que habían fuegos artificiales dentro de ellos. Era un sentimiento hermoso.
Cuando terminaron de darse el beso, los dos se abrazaron.

—Daisy, juro por mi vida que te amaré y te protegeré. Eres la persona que quiero mucho– Roy puso sus brazos en su cintura.

—Roy, si es así te creeré, yo también te quiero mucho–.

Los dos se quedaron viendo las estrellas casi toda la noche. Nunca esperarían que sucedería después, el amor de jóvenes llega a ser algo muy duro.

viernes, 27 de mayo de 2016

Capítulo 5, el gran error.

-------------- Capítulo 5, el gran error.-------------------------

Marth sabía que la información que tenía sobre lo que Link le contó a Zelda le daría su último golpe victorioso en esta batalla. Aunque haya sido intencionalmente sabía que él ganaría como quiera. Cuando engañas a una persona diciéndole que sólo le darás amor pero sólo te querían por una cosa en especial es desgarrador.

Pero Marth no se llegaba a sentir bien con lo que podría pasar.

—Creo que nunca debí de haberlo retado, me siento... Me siento un inhumano– Marth se estaba deprimiendo porque esto también le afectaría a él, a sus amigos, a todos.

—¿Por qué fui un idiota?– Marth se sentía cada vez más culpable en solo pensar más en eso.

—Deberías resignarte, ya has hecho mucho daño desde el principio, tú y Roy van a sufrir mucho– Link estaba a un lado suyo, estaba meditando las cosas también. Una simple broma podría afectar hasta los que no son las víctimas.

—Soy un ser humano después de todo, evitaría todo esto pero debo aceptar mi culpabilidad– Marth se empezaba a calmar un poco, aunque sabe que sufrirá más en adelante.

—Creo que también es mi culpa, debí poner un alto en lo que hicieron– Link estaba viendo el suelo, con solo escuchar a Marth él se sentía mal.

—No es tu culpa, no te sientas así. Yo y Roy no tuvimos autocontrol, nos dejamos llevar– Marth estaba aceptando su culpa algo bien. Sabía que él no hizo nada y no debía involucrarlo.

En la enfermería Roy arregló la mano de Daisy y empezaron a charlar.

—Creo que te ves muy linda sonriendo, Daisy– Roy estaba perdiendo su timidez al hablarle.

—Roy... No sé que decirte–. Daisy estaba sin palabras.

—Daisy, puedes contar conmigo para lo que sea, en serio. No te sientas apenada en decirme este tipo de cosas— Roy tomó su mano y la besó.

—Yo te protegeré– Roy dejó su mano a su dirección. Daisy no podía creer que él había besado su mano, se sentía extraña.

—Bueno, Roy, será...— Daisy lo vio fijamente y notó que estaba rojo. Era de esperarse, había besado su mano.

—Será mejor que vaya a mi cuarto– Daisy se fue corriendo apenada por lo que había sucedido.

Mientras tanto Zelda estaba con Peach, Zelda le había contado lo que le dijo Link y estaban discutiendo si deberían decirle a Daisy.

—¿Tú que crees que deberíamos de hacer?– Zelda estaba preocupada por lo que le podría pasar a Daisy.

—Sé que Daisy ya no es una niña, pero esto es ¡ARRRGH! ¡INACEPTABLE!– La rubia estaba que ardía en la sangre.

—Creo que debemos de– Zelda– estaba a punto de terminar lo que iba a decir hasta que vio a Daisy entrar.

—Oh, Daisy, ¿Qué pasó?– Peach estaba alegrada de ver a su quería mejor amiga.

—Hola Peach, Zelda, tengo que contarles algo–. Daisy estaba algo apenada.

—Daisy, ¿¡Pero qué te pasó!?– Peach vio como es que tenía un poco de tierra y vendada la mano.

—Alguien me atacó–. Daisy hizo una pausa.
—Roy me ayudo con la herida, él... Él me curó– Daisy vio su herida y sentía algo raro en su estómago.
Zelda y Peach solo callaron.

—Él ha sido muy lindo conmigo, pienso que es una persona única. Me gusta como es que me trata, aunque me duela el estómago cuando estoy con él o me incomode porque él se me queda viendo. Pero, me gusta como me mira cada vez que nos vemos.– Daisy soltó un suspiro al haber dicho eso.

—Él me estaba curando la herida, él me prometió protegerme. Después de haberme vendado él besó mi mano–. Daisy tenía la mente perdida en otra parte, no paraba de ver su mano, sonreía cada vez que recordaba lo que hizo.

Peach y Zelda estaban perplejas, no sabían que decirle a Daisy sobre la apuesta, se notaba bastante que empezaba a gustarle.

—Me voy a mi cuarto, si necesitan algo me llaman–. Daisy se fue sonriendo a su cuarto.
En cuanto cerró la puerta Peach y Zelda entraron en pánico.

—¿Qué haremos Peach? ¡SOLO LE VA HACER DAÑO!– Zelda estaba muy frustrada en esto.

—No sé, hay que calmarnos, en este tipo de eventos Mario sabe que hacer.– Peach sacó su smartphone y le llamó a Mario.

—¿Bueno?– Mario contestó al teléfono.
—Mario, soy Peach necesito que vengas, si quieres trae a Luigi, necesito hablar contigo. ¡URGENTEMENTE!– Peach le gritó asustada a Mario, con ese grito puso en alerta a Peach.

—¡Ya voy Peach! ¡No te preocupes!–. Mario corrió, le dijo a su hermano y juntos se fueron corriendo donde estaba Peach.

Mario llegó corriendo, iba a empujar la puerta pero Daisy la abrió. Mario se tropezó con su tacón y cayó de cara al piso.

—Ay, ¡Mario! ¿Estás bien?– Daisy le ayudó a levantarse.

—Sí, ejem, yo soy un hombre de acero– Mario puso su mano derecha para sobarse la cabeza.
En eso llega Luigi.

—Hola chicos, veo que van a tener una perfecta reunión– Daisy vio a Mario y Luigi.

—¿Te vas a ir Daisy?– Le preguntó Zelda.

—Sí, necesito ir a mi jardín– Daisy vio el reloj y sólo se despidió —Adiós, ¡Disfruten de la platica!– Daisy cerró la puerta y se fue caminando.

Mario se sentó a un lado de Peach, Luigi se sentó en frente de ellos.

—¿Qué sucede Peach?– Mario estaba muy preocupado porque ella estaba algo alterada.

Peach decidió contarles lo sucedido para que ayudaran en este problema, pero nunca se imaginarían que esto iba a traer más problemas que antes.



Capítulo 4, Vamos más profundo.

Roy se levantaba a las 6:00 de la mañana y no paraba de ver a su planta piraña que ya estaba algo grande, no paraba de pensar en lo que había pasado anoche. Justo cuando eran las 12 de la noche Daisy tenía sueño y Peach la estaba buscando, así que se fue corriendo. Roy aún seguía enojado con esas personas que empezaban a insultar a Daisy, sentía una rabia por dentro que quizás no podría controlarla.

—Debería ir a checarla–. Roy tomó su capa su espada por si pasaba algo.
Roy estaba buscándola, fue al jardín y no estaba, checo en su cuarto y tampoco estaba, entonces fue a la cafetería. Ella estaba ahí, pero Roy no se armaba de valor, tenía pena.

—Rayos, no puedo dejar de verla. Quizá si me siento con alguien más–. Estaba buscando a alguien y encontró a Link con Zelda. Él se dirigió al lugar donde estaban ellos y se sentó en en sillón donde estaba Link.

—Roy, ¿Qué haces aquí?– Link estaba algo incómodo porque estaba pasando el rato con Zelda.

—Shhh, deja que me quede un rato aquí, por favor–. Roy estaba escondiéndose de Daisy, no quería que ella lo viera.

—¿De quién te escondes, Roy?– Zelda estaba confundida porque se agachaba la cabeza para que no lo vieran.
Zelda volteo a ver que era lo que Roy estaba viendo y se dio cuenta que él estaba viendo a Daisy.

—Roy, ¿Te gusta?–. Zelda le preguntó al pelirrojo, pero él no contestaba.

—Roy, ¿Roy?–. Link pasó su mano en frente de la cara de Roy pero él seguía sin hacer caso.
Link se fastidió y decidió jalarle su oreja derecha.

—¡Auch!, ¿Qué rayos te pasa?–. Roy estaba enojado por culpa de Link.

—Zelda te preguntó una cosa, tonto–. Link sabía que le gustaba una persona, pero quería saber también quien era.

—Roy, ¿Quién es la afortunada de tener tu corazón?– Zelda sonrío, al parecer le encantaban los temas de amor.

—No sé a que te refieres, Zelda–. Después de haber dicho esto Link y Zelda estamparon su mamo con su cara.

—Se refiere a cuál es la persona que te gusta–.  Link tenía un tono de irritación.
Pero Roy no hizo caso, de nuevo se le quedó viendo a Daisy.
Zelda volvió a prestarle atención a quién miraba.

—Anda, así que te gusta ella– Zelda estaba sonriendo, ya sabía quien era la chica.

—¿Quién es, Zelda?– Link estaba confundido.

—Quizá Roy deba decir–. Zelda fue interrumpida por Peach.

—Hola, chicos, me voy a sentar con ustedes–, Peach se sentó a un lado de Zelda.

Link solo murmuró —Ahhh, estaba teniendo un momento con zelda–.

Daisy llegó y dijo —Hola Link, Zelda– les saludó con una sonrisa, —Oh, hola Roy– Al saludarlo le sonrío.
Roy no paraba de ver su sonrisa.

—Uhh, ¿Roy?, ¿Estás bien?–, Daisy estaba empezando a preocuparse.

—Ah, sí, sí, estoy... Estoy muy bien– Roy empezó a ver el piso para evitar la pena.
Daisy se sentó a un lado de Roy, esto empeora las cosas.

—Roy, ¿Cómo estás?–. Daisy se preocupaba mucho por su amigo, por eso le preguntó.

—Ahh, ahh, ah, emm, yo estoy bien–. Roy no sabía como contestarle después de todo él.está en la luna.

—Ay, Roy, pon más atención –. Daisy se rió de él por perderse un poco.

Todo estaba yendo tan bien, estaban hablando, excepto Link, él solo quería hablar con Zelda. En toda la platica Roy no paraba de ver a Daisy y de ponerse rojo. Zelda notaba que sus ojos se hacían grandes cuando veía a Daisy.
Al final todos se iban a ir para sus cuartos, Roy y Daisy iban al jardín.

—Creo que Roy va a sufrir mucho– Zelda estaba preocupada.

—¿Por qué lo crees, Zelda– Link no llegaba a entender lo que Zelda estaba tratando de decirle.

—Es que ella, se nota que ella.no le gusta nada. Roy está perdidamente en la luna por ella y se está ilusionando más– Zelda tenía un tono de preocupación.

—Pero, ¿A quién le gusta Roy? No llegue a saberlo– Link estaba un poco perdido.

—A Roy le gusta Daisy, se nota bastante. No paraba de verla todo el tiempo–. Zelda puso sus manos en sus hombros.

—Ahhh–, Link estaba pensando.  —Pero, ¿¡DAISY!?– Link estaba impresionado; —Pero si Marth y Roy hicieron una apuesta en el que Roy tenía que ligar a Daisy y salir con ella para que Marth saliera corriendo desnudo– Link lo dijo tan rápido que Zelda no le entendió.

—¿Qué Roy hizo qué?– Zelda estaba confundida.

—Que Roy y Marth hicieron una apuesta, este Roy debía salir con Daisy– Link estaba tan calmado pero Zelda estaba enojada.

—¿Qué sucede?– Link no entendía la preocupación del problema.

—Son unos malditos, ¿Cómo se atreven a jugar así con las mujeres, idiotas– Zelda se fue, simplemente le enojó el hecho de que jugaran con los sentimientos.

—¡Zelda! ¡No yo no hice nada!– Link corrió hasta donde Zelda estaba y la tomó de su mano.

—¡Sueltame Link! No quiero verlos– Zelda estaba muy enojada.

—No, Zelda no comprendes, dije que ellos dos lo hicieron, yo no. Nunca, NUNCA jugaría así con alguien más si te tengo a ti– Link estaba muy preocupado y a la vez se puso serio.

—¿Lo juras?– Zelda puso una cara de preocupación.

—Lo juro, lo juro por la garrita, por todo– Link no quería tener problemas con Zelda, por eso le aclaró lo sucedido.

—Bien te creeré, pero debo decirle a Daisy lo que están haciendo, iré con Peach–. Zelda se fue corriendo para contarle lo sucedido. Link no paraba de pensar en lo que sucedería, así que se fue con Marth para preguntarle.

Entro al cuarto de Marth, estaba su maca muy bien tendida, sus libros estaban ordenados y su espada pulida y colgada en un lugar donde él puede tomarla fácilmente.
Marth salió del baño y vio a Link.

—¡OOOOHHH! Me dad un tremendo susto Link– Marth puso su mano en su pecho y empezó a respirar rápidamente.

—Lo siento pero tienes que escucharme rápido–. Link estaba muy preocupado.

Mientras Link le contaba lo sucedido Roy estaba con Daisy.

—Roy, antes de que te conociera te había pasado algo, ¿Qué te sucedió?– Daisy quería saber más de Roy.

—Ah, eso, bueno... ¿Alguna vez te han roto el corazón una persona?– Roy tenía un tono algo melancólico.

—Bueno, sí, ¿Pero qué sucedió?– Daisy estaba muy curiosa en ese tema.

—Bueno, yo era un baboso que me enamoré de una chica que solo que quería por ser príncipe.  Todo fue tan horrible. Ella solo me insultaba y me trataba mal. Yo pensaba que eso era amor pero solo me cegué– Roy estaba apenado, para él era una gran idiotez.

—Eso es, es duro. Pero errar es de humanos, ahora estás mejor– Daisy le sonrío.

Roy se puso rosa al ver su sonrisa —S, sí, sí, es... Estoy mejor–. Las palabras se le cortaban como una mala señal en el celular.

Roy tragó saliba y le preguntó —¿Quién te gu... Te gusta, Daisy–.

Daisy no supo que contestar a esa pregunta, se quedó algo perpleja.

—¿Por qué lo preguntas, Roy?–. En cuanto Roy iba a decirle la razón llegaron dos extraños corriendo y lanzaron tierra a los dos.

La tierra venía con papeles que decían "Jodete, puta".

Daisy no le prestó tanta atención pero Roy estaba molesto por culpa de la tierra y vio un papel que estaba tirado y lo empezó a leer.

—"Jodete, puta", Son unos hijos de la ver– Roy fue interrumpido por un sonido de agua.
Al voltear para ver que fue lo que paso vio a dos chicos con una cubeta y tratando de mojar a Daisy.

—Ja, ja, ja, jodete puta– uno de ellos sostuvo su brazo derecho con mucha fuerza.

Roy empezó a tener tanta furia que corrió hacia ellos y le dio un puñetazo en la cara al que tenía la cubeta, cuando este cayó al piso Roy lo tomó del cuello.

—¿Qué carajo estás haciendo, imbécil?– La sangre de Roy estaba hirviendo al sólo verlo.

—Que te impor– El chico no pudo terminar su respuesta por que Roy empezó a golpearlo en la cara. El chico le empezó a salir sangre entonces el otro golpeó a Roy para que parara de golpear a su compañero.

—¿Tú también quieres acompañsrle?– Roy le hervía más la sangre al ver a los dos.

Daisy no sabía que hacer, estaba en shock.

—Ya nos vamos, me llevo a mi amigo– El chico se fue asustado, llevaba a su amigo en sus brazos porque estaba inconsciente.

Daisy corrió a donde estaba Roy y le dio una bofetada en su mejilla derecha.

—¿¡Qué haces, te estaba salvando!?– Roy le gritó a Daisy.

—¿¡Eres un idiota o qué!?–, —¡Pudo haber tenido una navaja y quizás te desangras ahí!– Daisy estaba alterada.

—¡Una navaja no me hace daño, si no hacía algo quizá te hacían algo peor!– Roy puso sus manos en sus hombros y le seguía gritando.

—¡Aun así no debiste de haber hecho eso!– Daisy empezaba a tener los ojos llorosos por culpa de lo sucedido.

—¡Yo no quiero que te pase algo malo! ¡Te quiero y mucho y no dejaré que te pase algo malo!– Roy estaba un poco frustrado;—Yo.. Yo no quiero perderte– Roy dejó de gritar y puso su frente en la frente de Daisy.

—No llores, por favor– Roy estaba viendo como es que Daisy quería llorar.
Luego se dio cuenta que Daisy tenía una mancha roja en un su brazo, había manchado su guuante.

—¿Por qué estás sangrando?– Roy le quitó el guante y vio tenía una cortada, no estaba profunda pero sí le salía sangre.

—Auch, me arde–, —Creo que donde me tomaron de la mano pasaron algo filoso y.ñ me cortaron.

—Vamos a lavarte–. Roy y Daisy fueron a la enfermería para atenderse.

Mientras con Marth, Link ya le había contado lo sucedido y Marth sólo expresó felicidad.

—Al fin se irá corriendo, ¡Ya era hora!– Puso una sonrisa malévola al escuchar lo que Link le dijo.

—Marth, creo que deben de dejar la apuesta–. Link estaba preocupado por lo que sucedería.

—No, espera un poco más, que Roy acepte su derrota– Marth empezó a reírse como loco luego de haber dicho eso.

Mientras tanto en la enfermería Roy y Daisy se estaban atendiendo.

—Roy, ¿De verdad no dejarás que algo me pase?– Daisy estaba algo confusa.

—Daisy, no dejaré que esas personas te hagan daño. Yo te protegeré con mi vida– Roy tenía una cara de decidido, al haber dicho esto Daisy se sintió rara. No sabía como describir su sentimiento.

—Gracias, Roy– Daisy estaba rosa cuando escuchó eso.

—No quiero que salgas herida otr– Roy no pudo terminar lo que iba a decir porque Daisy lo abrazó.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Capítulo 3, ¿Será más que una amistad?

----------Capítulo 3, ¿Será más que una amistad?------
Desde que Roy entro al club de jardinería con Daisy todo le iba bien. Estaban practicando muy duro para para demostrar sus habilidades.

—Roy, ¿Cómo vas con tu apuesta?–. Marth estaba algo enojado, parecía que se le volteo la tortilla.

—Mira que me va perfecto, creo que tú saldrás a correr con un bonito balón, no te preocupes estará muy fresco–. Roy se empezó a reír y Marth estaba preocupándose por su imagen, nunca imaginó que él podría salir perdiendo.

 —Bueno, mejor me voy– Roy se fue riéndose como un tonto, era su risa de la victoria.

Marth lo alcanzó y le preguntó
—No me digas que ya te enamoraste de Daisy, pelirojito– Marth soltó una sonrisa pícara.

—No seas idiota, solo somos amigos–. Roy estaba algo incómodo por su culpa.

—Mejor te dejo, Marth, iré a una parte–, Roy se fue corriendo porque no aguantaba sentir esa sensación incómoda. Roy se fue corriendo al jardín, siempre quedaban de verse ahí.

—Me alegro que hayas llegado– Daisy tenía a un lado suyo la gran piraña, solo comía fruta.

—Mira, tengo un bonito árbol, apenas está pequeño pero sé que será grande– Roy le mostró el pequeño árbol que apenas tenía 3 ramas con 10 hojas cada una.

—Es muy bonito– Daisy estaba muy feliz de ver el árbol. Era un árbol común, pero tenía algo especial, la vida.

 Roy y Daisy estaban plantando el árbol, pero Roy no dejaba de mirar a Daisy y empezó a sonreír al verla. Daisy se dio cuenta que él no paraba de mirarle y eso le incomodaba un poco.

—¿Qué sucede Roy?–. Roy dejo de mirarla cuando se dio cuenta de que él lo estaba haciendo.

—Nada, no es nada–. Roy se sentía apenado así que cambió de tema. —El árbol es muy hermoso, ¿No crees?–.

Daisy sonreía y solo se quedaba viendo el árbol, en cambio Roy se quedaba viendo a Daisy.
 Cuando jugaban la dejaba ganar solo para ver su sonrisa, él no sabía que le gustaba tanto verla sonreír. Ya era de noche y ambos tuvieron que despedirse.

—Roy, te espero mañana–. Daisy se iba a voltear pero Roy la abrazó, era un abrazó suave, no la aplastaba con sus brazos.

—Adiós Daisy– Roy se fue corriendo después de haberse despedido.

Daisy estaba confundida, pero se sentía bien al saber que ya son muy buenos amigos.

—¡Adiós, Roy!– Daisy le gritó a Roy mientras este corría a su cuarto.

En cuanto Roy llegó a su cuarto se aventó a su cama, estaba temblando. Link que estaba a un lado de su cuarto fue a ver que tenía.

—¿Roy?, ¿Qué pasó?–. Roy volteo a ver a Link y solo dijo, —No pasa nada.–

Link sabía que algo había pasado, así que levanto la cara de Roy para verla.

—Roy, estás rojo como tu cabello– Link soltó una carcajada.

—Cuentame bro, sabes que soy todo oídos–. Link se acodó en la cama de Roy para no distraerse.

—Es que, cada vez que veo a una chica no paro de verla.– Hizo una pequeña pausa, —Siempre pienso que es muy bonita, pero no sé–. Roy se miraba muy apenado cuando se lo estaba contando.

–Roy, te estás enamorando, no es algo anormal. Es algo bonito, no tienes de que preocuparte– Link le dio una palmadita en su hombro para mostrar confianza.

—Roy, acercate más a ella, cuentale tus problemas, escucha la, ríete, vivelo–. Link dejó a Roy solo para que pudiera pensar.

Roy no dejaba de pensar en lo que había dicho Link, vamos, que solo le atrae pero no cree que se puede enamorar así de fácil.

Entonces ocurrió, Roy quería hablar con Daisy, por más que no sabía de que le hablaría.

—No sé de que hablarle... ¿Qué tal si le cuento sobre... No, muy estúpido–. Roy no podía decidirse, habían temas muy tontos o muy malos al su parecer.

Pasaron unos cuantos minutos de que se decidiera y alguien tocó la puerta de Roy. Él la abrió preguntando quien era.
Era Daisy.

–Hola, Roy–. Daisy tenía su brazo derecho sobando a su brazo izquierdo.

—Daisy, hola, ¿Qué es lo que pasa?–. Roy estaba confundido, ¿Qué le sucedía a Daisy ahora?.

—Necesito hablar contigo a solas, por favor–. Roy aceptó que hablara con él, no tenía nada que hacer después de todo.
Ellos fueron de nuevo al jardín, el lugar donde se juntan para practicar y pasar el rato.

—Roy, no sé como explicarte esto...– Daisy se miraba apenada, ocultó su cara con su cabello largo.

—Daisy, sueltalo, no pasa nada–. Roy estaba preocupado, no la había visto así.

—Es que...–. Daisy  había soltado unas cuantas lágrimas.

Roy se preocupó más al ver que estaba llorando, solo le levantó la cara, Daisy no quería que la viera tan triste.

—¿Por qué siempre tengo que ser la que sufra por culpa de esto?– Daisy soltaba más lágrimas después de haber dicho eso.

—Daisy, cuéntamelo todo, yo estaré para ayudarte– Roy le sonrío para que no llorara tanto.

—Es el problema que tengo con Luigi, se que aunque seamos amigos al final término siendo la mala del cuento, siempre tengo que ser la machorra de esa relación–.

—Daisy, no le des importancia, esas personas son idiotas–. Roy estaba algo enojado.

—Siempre tengo que lidiar con personas que me perjudican, simplemente estallé–. Daisy estaba dejando de llorar un poco.

—Daisy, no debe importarte lo que piensen las otras personas sobre ti, tú eres la que manejas tu vida–. Roy le secaba las lágrimas con su mano.

La noche estrellada estaba perfecta, se podía ver que la vía láctea estaba presente en ese cielo estrellado.

—Daisy, tus ojos brillan como miles de estrellas como estas–. Roy lo dijo sin pensarlo.

—Roy, gracias por ser un buen amigo. Eres una gran persona.– Daisy estaba muy agradecida y fue a abrazar a Roy. Aunque Roy estaba incómodo porque le dijo "Gran amigo", pero es normal él le correspondió el abrazo.
Era una noche estrellada muy especial.

martes, 24 de mayo de 2016

Capítulo 2, el reto.

-------Capítulo 2, El reto.-----------------------------------------------
Era una tarde calurosa, como eran vacaciones en la escuela de Smash Bros Melee. Marth, Roy y Link estaban jugando a basquetbol,  después de un gran juego deciden darse una ducha para ir a comer luego.
 En la ducha Marth estaba lanzando jabón a Link para que se resbalara y reírse un rato. Liso estaba enojado con él, pero él sabía que iba a ser inútil enojarse.
Cuando fueron a la cafetería a almorzar vieron a Zelda, Peach y Daisy sentadas y al parecer estaban contándose historias. Marth estaba ligando con cualquier chica, todas caían a sus pies al ver su linda cara de playboy.

Roy le dijo a Marth —No entiendo porque las chicas caen a tus pies–.

—Soy hermoso, Roy. Es algo como un niño bonito como tú no entenderá–. Marth se lo dijo en un tono burlón.

—Puedo ligar a la chica más difícil que tú–. Roy le había contestado a la ofensa de Marth, esto era la guerra.

—Bien, si tú lo dices vamos a apostar. Yo elijo a la chica, si tú llegas a salir con ella yo tendré que correr desnudo y con un balón que me cubra mis partes. Pero, si yo gano tú tendrás que hacerlo–, Marth tenía una sonrisa maliciosa.

—Chicos, no creo qu– Link fue interrumpido por Roy.

—Acepto, vas a perder–. Roy y Marth estaban decididos, la guerra apenas empieza.
—Bien, ya tengo a la chica que tendrás que "encantar" – Marth estaba riéndose y señalo a la chica.

Era Daisy, se caracterizaba por ser algo violenta cuando das un paso en falso, aunque Roy ya había salido con ella no tuvo oportunidad de saber más de ella.

—Estás frito, Roy– Link estaba riéndose por la idiotez que acabó de hacer Roy. En la mente de Roy sólo pasaba, ¿Cómo le hago? Se escuchaban las risas de sus amigos al ver que se tenía asegurado una carrera desnudo y el balón.

—¿Cómo le hago?, ah, si quieres encajar con una chica debes tener gustos en común– Roy no dudó en ir al club de jardinería.

Daisy fue a su casillero para sacar su espátula, sus guantes y la regadera, cuando tomo asiento vio a Roy a un lado suyo y pegó un susto.

 —¿Qué rayos haces aquí?–. Daisy estaba algo asustada por su culpa.
—Hago lo que quiero, soy difícil de domar–.Roy le guiñó el ojo a Daisy, ella le volvió a hacer otra pregunta.

—¿Insultarías a alguien que te cae mal porque te dio la gana?–.

—Eso es muy infantil, Daisy, sé que soy infantil pero no tanto.– Roy hizo una pequeña pausa, —Solo insulto a Marthy porque él si está bie– fue interrumpido al ver la cara de Daisy ríendose.

—¿Qué es tan gracioso?– Roy le preguntó a Daisy.

—Es que Marthy suena muy, muy adorable–  Daisy estaba elogiando el apodo que Roy le puso a Marth.

—Bien, hoy vamos a dominar las pirañas del mundo champiñón– El tutor había llegado a la clase.

—Se pondrán en parejas y van a tratar de que la piraña crezca tanto y que no sea tan "malvada" – El tutor luego empezó a formar los equipos como estaban sentados en la mesa. A Roy le tocó formar equipo con Daisy; —Roy, ¿Sabes como se planta una piraña, no?– Daisy estaba algo preocupada, quizás ni sabía cuidar una hierba buena.

—Qué es una planta praña?–Daisy estampó su mano a su cara, sabía que esto estaba perdido.

—Bien, tendré que enseñarte, te veo en el jardín a las 7 de la tatde–. Roy aceptó, pues quiere pasar tiempo para llegar a ganar su apuesta.

 —Tienen 1 mes para que la plantas crezcan, ¡A trabajar!– El maestro después de dar la orden se fue a ayudar a algunas personas que no podían cargar el fertilizante o para hacer un hoyo. Pasó una hora y los estudiantes se llevaban su kit de jardinería junto con la semilla.

—Te veo más tarde, Daisy– Roy se fue corriendo a su cuarto a arreglarse bien, quería que todo estuviera perfecto para ser solo una clase extra de jardinería.

Ya eran las 7 de la tarde, Daisy estaba hablando con Luigi en el jardín, Roy llegó y los vio juntos entonces Luigi se despidió y se fue.

—Bien a trabajar, Roy, vamos  a lo básico, el agua– Daisy se puso los guantes y estuvieron trabajando hasta las nueve de la noche, Roy estaba exhausto, nunca pensó que la jardinería sería muy pesada.

—Bien, es todo por hoy, mañana le seguimos–. Daisy estaba a punto de despedirse hasta que Roy le preguntó —¿Por qué tu novio se fue? Pudo quedarse a verte–.

—¿Qué novio?– Daisy estaba confundida. —Luigi–. Roy vio que Daisy puso una cara algo triste.

—Él nunca fue mi novio, jamás lo será.— Daisy evitaba esa tristeza por dentro.

—¿Por qué?, si todo el mundo dic–. Daisy lo interrumpió —Es una farsa, somos buenos amigos pero él nunca me ha visto de esa forma–.; —Sabes, a mi me duele que me estén molestando con él. Digo, es encantador, pero solo amigos.

– Roy al escuchar eso recordó lo que le hacia tanto mal, que le hizo quedarse en cama muchos días.

 —Entiendo como te sientes, menos preciado por esa fente, te quitan las alas–, hizo una pequeña pausa —Pero creo que podemos superarlo–.
Roy sonrío, por primera vez Daisy pudo ver un lado positivo de él.

—Eres muy diferente a Marth, Roy. En verdad eres único.– Daisy le sonrío, a Roy no le habían elogiado de esa manera, así que no sabía que decir.
Después de esa charla se despidieron y quedaron en volver a verse a la misma hora para seguir practicando.

Capítulo 1, la historia comienza.


--------------------Capítulo 1: La historia comienza---------.
Era un día normal, un día de febrero rosa, en la escuela de Smash Bros, Roy estaba durmiendo cuando de pronto llegó uno de sus compañeros y gran amigo, Marth.
—¡ROY, LEVANTATE!– Lo dijo con euforia tanta que le dio un gran golpe.

Roy al sentir el golpe y el grito se asustó, al ver que Marth fue el que lo despertó a propósito empezó a reclamarle,
—¡Me molesta que hagas eso, idiota!–.

—No me pude resistir bebé– Marth después de haberle dicho eso se echó una carcajada grande.

—¿Qué día es hoy?–.Roy le había afectado el grito o estaba muy dormido para saber que día es hoy.

—14 de febrero mi pelirrojo– Marth le contestó con una pequeña sonrisa.

—Me vuelvo a dormir, ¡Buenas noches!– Roy se acostó de nuevo en su camita, total, no iba a perderse algo en este día pues es para parejas solamente y él no tenía una.

Marth al ver que su amigo no tenía planes decidió ayudar a su amigo, fue a buscarle una pareja. Empezó a hablarle a unas chicas que conocía, pero al parecer todas tenían un acompañante, hasta que vio una chica con cabello castaño y vestido largo, tardó en darse cuenta que era una princesa.

¡No era nada más y menos que Daisy! Al parecer estaba paseando porque no se le miraba perdida, Marth no desaprovechó está oportunidad y fue a hacerle una gran propuesta.

—Daisy, necesito que me ayudes, resulta que Roy no quiere salir hoy porque es San Valentín– Marth estaba preocupado y parecía que estaba cansado.

— ¿Cómo te puedo ayudar?–. Daisy lo miraba con cara de preocupación, pues se escuchaba alterado.

—Necesito que salgas con él, no puede quedarse mucho tiempo pegado a la cama, ¡HA DORMIDO DOS DÍAS ENTEROS ESTÁS VACACIONES!, ¡AYUDAME POR FAVOR!–.

Daisy se asustó al solo escuchar la palabra "cita",

—¿Una cita? No, de ninguna manera–. —¿Ya tienes una cita con Luigi acaso–. Marth estaba apunto de hecharse a llorar.

—Bien, dile que me espere en el cine, pero me debes un favor– Después ella se fue a prepararse. Marth entusiasmado se fue corriendo al cuarto de Roy y lo despertó.

 —¡ROOOOY TIENES UNA CITA CON DAISYYY!–.

 —¿POR UNA VEZ EN LA VIDA DEJ-, ¿Qué?– Roy no sabía si creerle a Marth o simplemente darle un golpe.

—No mai friend, no es broma, ella te espera en el cine hoy–. Marth le estaba dando unas palmaditas hasta que Roy le preguntó
—¿En qué cine va a ser?–.

Su amigo se quedó callado, nunca acordaron en que cine se verían. Roy enojado le dijo a Marth.

—Eres un tonto, si es verdad entonces la esperaré enfrente de su cuarto–.

—Es que me deprime que no te levantes :(– Se notaba que en la mirada de Marth estaba algo triste, pues no le gustaba ver que su amigo estuviera durmiendo tanto por algo insignificante.

—Marth, me alegra que te preocupes por mi, aunque a ti te parezca insignificante para mi no lo es y nunca lo será, te agradezco que me hagas esto, perdón si me enojé contigo–.
–Roy, eres como un hermano para mi, por eso quiero levantarte el animo– Marth realmente se preocupaba por él.

—Bueno, una princesa me espera–, Roy empezó a alistarse.

Ya eran las 3 de la tarde y Roy estaba listo, vestía una playera azul que tenía el estampado de la bola Smash, unos jeans junto con unos vans negros, nunca deben de faltar unos buenos vans. Tocó la puerta de Daisy, le iba a preguntar sobre la "cita", Marth le dio muy poca información.

Daisy abrió la puerta y en eso salio Peach, Mario su héroe estaba adentro, Peach al ver a Roy vestido se le ocurrió hacer una doble cita, Roy con Daisy y ella con Mario.

—Peach, Roy solo va como un amigo–, Daisy salió a ver a Roy y ella tenía un short blanco que le llegaba a la cintura combinada con un croptop amarillo y unos vans.

 —Dime que te gustan las películas de acción, hay una muy buena que quiero ver– Daisy trataba de ser simpática con él, apenas sabía su nombre y unas pocas cosas sobre él y era igual con Roy.

 —Me encantan las películas de acción, por algo estoy aquí–.

—Bien, Peach ya me voy, luego te cuento sobre la película–. Extendieron su brazo para hacer una seña de adiós.

En el camino Roy y Daisy empezaban a hablar sobre esa película, todo parecía ir tan normal hasta que Capitán Falco y Falco se les unieron, Daisy se quedó callada todo el camino. Después de la película Daisy se despidió y se fue a su cuarto, parecía que no lo disfrutó, pero era San valentín. Roy no se dejaba de preguntar si Daisy salia con Luigi. Habían algunas cosas que no encajaban.