miércoles, 22 de junio de 2016

Capítulo 20, fin de cursos.

Han pasado 3 meses desde que ocurrió el último incidente.
Daisy al saber de su nueva responsabilidad se sentía un poco más madura. Cada día llevaba ese medallón y lo mantenía guardado en una caja donde solo ella podía abrirla.

Roy al saber de que ese medallón podría llegar a matar a su amada siempre procuraba que lo tuviera en algún lugar seguro o con ella.

Todos los estudiantes se les citó en un gimnasio para darles un importante aviso. Como era costumbre Roy se sentaba en medio de Link y Marth, igual que Daisy con Peach y Zelda.

—Buenos días, chicos– Master Hand podía hablar, nadie sabía de donde o quizá sean sus poderes lo que simulaban ser una voz.

—A partir de ahora iniciarán las practicas para el combate all-star para finalizar el curso. – Todos los estudiantes estaban emocionados, por fin el curso se terminaría y volverían a sus vidas normales.

—Pasen por favor, hemos tenido este gimnasio para que practiquen, ¿Alguna duda? – Peach levantó la mano después de que Master  hand dijera eso.

—¿Qué les pasarán a las clases que hemos tenido? –. Todos estaban fijando su mirada en Peach.

—Por ahora este será su último día, mañana inician las prácticas. –

—Gracias, con su permiso. – Todos se fueron al escuchar esa respuesta.

Al salir había papeles volando, gente bailando. Incluso personas se aventaban para cuando cayeran al suelo se pararían y se volverían a aventar.

¡Estaba de locos!

Roy estaba feliz, así que llevó a Daisy hasta su última clase. Él cuando llegó a la puerta la abrazó y le sonrío.

—Roy, todos están viendo. –Daisy estaba poniéndose roja porque sus amigas empezaban a hacerle burla.

—No importa, quiero que el mundo sepa que eres mía, ¡Que soy todo tuyo! – Roy la tomó de su cintura y la cargó. Tenía una gran cara de felicidad, las chicas al ver esto dijeron —¡Que lindos! –.
Algunas también decían —Yo quiero un novio como él. – Todas estaban admirando a la pareja de tortolitos.

—Me tengo que ir, el maestro me castigará si no voy a su clase de política...– Roy iba a irse.

—Bueno, corre. ¡Te veo luego! – Daisy se volteó e ingresó a su salón.
Cuando estaba adentro Roy la tomó desprevenida y le dio un beso en la mejilla.

—Ahora me debes uno. – Daisy se asustó cuando Roy la besó, ella se quedó viendo la cara de Roy mientras que las chicas estaban al fondo muriendo de ternura.

—Por favor, retirare príncipe.  Mis chicas necesitan la clase. – La maestra sostenía una vara blanca un poco extraña.

—Lo siento, me dejé llevar. Conpermiso. – Roy se dirigió a la puerta, antes de irse le hizo una seña a Daisy de adiós.

La maestra estaba continuando la clase, así que empezó a tocar el tema de "Hadas madrinas".

Cuando Roy llegó a su clase el profesor preguntó en donde había estado.

—¿Dónde estuviste muchachito? –El maestro estaba sentado en su mesa, al parecer no estaban tocando un tema importante.

—Con mi novia, lo siento. – Roy se empezó a poner rojo de la pena para ser sincero.

El maestro empezó a ver la cara de Roy y se rió.

—El amor de jóvenes, no tendremos la clase hoy ya que es el último día. ¿Qué les parece si nos contamos historias?– Todos al escuchar esto del maestro se sorprendieron y les pareció buena la idea.

Así que empezaron a decir sus historias sobre como se cayeron, de la mejor cosa que les ha pasado y si tenían de su enamoramiento.

Al finalizar las clases todos los alumnos tuvieron el día libre. Daisy se reunió con Roy en su cuarto.
Cuando él la dejó pasar vió que estaban todos sus compañeros de la última clase que tuvo.

" manejo de reinos".

—¿Roy?, ¿Qué es esto? – Daisy estaba riendo, todos se miraban muy felices.

—Una fiesta, ven quiero mostrarte algo. – Roy tomó la mano de su amada y la llevó hasta una casa de árbol. Era de noche así que la llevó ahí para que pasaran tiempo a solas.

—Roy... – Daisy volteó a ver a la cara de Roy.

—Mira Daisy, mira hacia donde apunta mi dedo. – Roy apuntó en una dirección hacia el norte, unos segundos después salió un fuego artificial que decía "Te amo, Daisy ❤".

Daisy no podía creer lo que estaba viendo, era un regalo muy hermoso por parte de Roy.

Ella lo abrazó, todo era felicidad y amor.

Pero no saben que la felicidad y el amor llega a tener unos grandes obstáculos.

miércoles, 15 de junio de 2016

Capítulo 19, un raro inicio de clases parte 2.

Roy corrió donde Daisy se desmayó.
Él tomó su brazo, le quitó sus guantes. A un lado de las venas le checo el pulso, en las arterias ya que las venas no pulsan.

Daisy seguía respirando, así que Roy la cargó y se la llevo a enfermería.

Cuando Daisy despertó estaba muy débil, pero empezaba a estar estable.

—¿Dónde... Estoy? – Daisy vio que estaba en una cama, con una bata quirúrgica desechable. La cama era de enfermería, a un lado suyo tenía una máquina para pasar suero.
En los lados derecho e izquierdo estaban las paredes de cortinas, atrás era una pared de color blanco, en frente de la cama estaba una ventana que tenía la vista de un parque.

Dr. Mario se asomó para verificar que la paciente despertó.

—Oh, ha despertado, permiteme. – Dr.Mario sacó un esfigmómetro, lo colocó en su brazo y empezó a sacar su presión.

—Bien, estás muy bien. ¿Tienes ganas de ir al baño? – Dr. Mario se preocupa por sus pacientes.

—No, quiero saber dónde está Roy. – Daisy empezó a preocuparse bastante por él.

—Él está en la sala de espera, por ahora no deben visitarte. Tienes que quedarte en reposo por ahora. – Dr. Mario iba a retirarse, no sin antes firmar la tabla que estaba en la cama de Daisy.

—Oh, por cierto princesa, el señor Roy le dejó su medallón. No se preocupe, se lo entregaré ahora, sólo permitame un poco. – Cuando dejó de firmar, puso la tabla en su lugar y fue por el medallón.

Roy estaba sentado afuera de la enfermería, era un pasillo como la sala de espera de un hospital; a un lado suyo estaba Marth, Link, Zelda y Peach sentados. Roy y Peach eran los que se miraban más preocupados.

Dr. Mario le entregó el medallón a Daisy en sus manos, después se retiro.

Daisy al tener el medallón en sus manos se sintió aliviada, se sentía mejor.

En eso una enfermera pasó.

—Tiene una visita, princesa. – Daisy seguía viendo a través de la ventana, no le hizo caso a la enfermera.

La visita era la profesora de Daisy de princesiología y la de princesiomagia.

Daisy vio que las dos profesoras estaban preocupadas y se miraban algo apenadas, apenas iniciaban las clases y Daisy ya estaba en problemas.

—Princesa Daisy, nos hemos preocupado mucho por las dificultades que pasó, pero debemos decirle esto antes de que suceda antes –. Una de ellas, que era de princesiología explicó.

—Resulta que su medallón tiene un gran poder y usted casi pierde la vida porque otras personas jugaron con él –. La maestra de princesiomagia  terminó la explicación.

Daisy al escuchar esto se empezó a preguntar sobre que poder tenía ella.

—Entonces, ¿Qué tipo de poder tengo?, ¿Acaso soy un creador o qué? –.

—Me temo que eso no lo sabemos, lo debes investigar tú. – Las dos profesoras le desearon un buen día a la princesa y se retiraron.

Daisy algo confundida tomo su medallón, cuando vio que empezaron a pasar todos sus amigos.

Todo fue genial, Peach llevó un pastel y todos celebraron. En un par de horas dejaron que Daisy se fuera.

Cuando Daisy llegó a su cuarto vio que Roy le preparó una sorpresa.

—Roy, yo... – Daisy empezó a llorar, Roy no sabía si de la emoción o de tristeza así que se preocupó.

—¿Daisy, qué te sucede? – Roy tomo de la cintura a su amada y con sus dedos le quitó sus lágrimas.

—Eres tan bueno conmigo, no pude agradecerte lo que me hiciste. Siento que soy una inútil. – Roy al escuchar esto la besó en la frente y le dijo.

—No eres una inútil, oye, por ti doy toda fortuna y hasta mi vida. Casi mueres, te desmayarse y por eso decidí llevarte a la enfermería. – Roy hizo una pausa.

—Daisy, eres mi todo, si tú te suicidas yo me voy contigo, si tú te vas a otro país yo también voy. Quiero seguirte y amarte, yo me moriría si te perdiera. – Daisy volteo a ver los ojos de Roy, él estaba diciendo la verdad, sus pupilas estaban grandes. Era la cara del amor.

—Te amo, Roy. – Daisy soltó una sonrisa.

—Yo también te amo, mi dulce Daisy. – Después de que Roy dijera eso se besaron.

lunes, 13 de junio de 2016

Capítulo 19, Un raro inicio de clases, parte 1.

Daisy despertó en su cama el primer di de clases, todo se miraba tan normal. MUY normal.

Al alistarse para ir a su clase se dio cuenta que algo faltaba, no se dio cuenta que le faltaba su medallón mágico.

Ella empezó su clase de princesiología, estaba tomando notas cuando Peach se asustó y le contó a Daisy sobre su medallón.

Daisy se lo tomó con tranquilidad, a veces es bueno quitarse el medallón.

—Princesa Daisy, ¿Por qué no lleva su medallón?– La maestra estaba viendo a los ojos de la pequeña princesa

—Maestra, no le veo nada malo en no tener mi medallón. Quizá sí pueda perder mis poderes, pero no son tan buenos que no llegarían hacerle daño a alguien– Daisy cruzó sus brazos.

—Señorita, vaya por su medallón inmediatamente. La quiero ver al final de sus clases aquí en este salón– La profesora le abrió la puerta a Daisy, ella de levantó de su mesa y salió del salón.

—Ah, no puedo creerlo. Sé que el medallón te da poderes, pero los míos no son geniales, digo que los de Peach es crear cosas, Zelda pues ella tiene parte de la tri fuerza. – Daisy pasó por donde los hombres practicaban.

Ahí estaba Roy en un desafío de esgrima con Marth.
En uno de esos ataques Roy casi le ganaba a Marth, él cayó al suelo su espada estaba atrás. Ya sólo faltaba que Roy lo apuntara en su estómago para ganar, pero vio que Daisy pasó.

—Woow, que belleza. – Roy se había quitado el casco protector y en eso Marth le pego con su espada en su estómago.

—Nunca te debes distraer. –Roy no sabía como reaccionar, ya casi le ganaba.

—Amigo, no te distraigas, yo quería pelear contigo. Marth lo hace como una niña. – Link sacó su lengua, Marth al escuchar esto se enojó.

—Güey, yo no soy una nena. – Marth cruzó los brazos y le dio una patada a Link.

Ellos empezaron a pelear con sus espadas de esgrima.

Roy se fue corriendo a perseguir a Daisy, ella entró a su cuarto. Después abrió su joyero para buscar su medallón. Ahí estaba el medallón, su gran diamante adornada con perlas y los pétalos de plata, era un medallón que solo la familia real podría llevar. Aquella que tenía sangre azul.

Roy tocó la puerta, Daisy se iba a esconder, pero Roy dijo.

—Abreme, Daisy. Soy yo, Roy. – Daisy inmediatamente abrió la puerta.

—Oh, Roy, que... ¿Qué haces aquí? – Daisy se miraba preocupada.

—Solo vine a ver al amor de mi vid.– Roy vio que alguien parecido a Link se llevaba el medallón de Daisy.

Roy le gritó —¡Hey, ladrón! – seguido de eso el pequeño ladrón se fue con el medallón.

Daisy al ver esto se alarmó, su medallón que ha pasado generaciones fue ¿¡Robado!?

Roy al ver la desesperación de Daisy se fue corriendo a alcanzar al pequeño ladrón.

Cuando ya casi lo atrapaba se encontró con una barda, era muy alta. El ladrón sí pudo saltar toda la valla, pero Roy no pudo y se cayó. Cuando iba a volver a intentarlo Daisy llegó a saltarla toda y empezó a correr muy rápido hasta alcanzar al ladrón. Cuando lo atrapó este lanzó el medallón hasta que llegó a manos de otro ladrón.

Roy vio quien era el otro ladrón y lo empezó a perseguir.
Daisy desenmascaró al primer ladrón, resultó ser Young Link.

Roy casi tenía al otro ladrón hasta que se lo pasó a su otro compañero.
Este era más evidente que era Kirby.
Daisy corrió para poder atrapar a Kirby, pero él empezó a flotar. Mientras Roy le quitó la mascara al segundo ladrón, resultó ser Popo.

Roy corrió a ayudar a Daisy, pero Kirby se fue a la mina de la escuela.
Roy entró primero y tocó el piso sin ningún rasguño.
Cuando Daisy iba bajando lo hizo por las escaleras, cada vez se sentía más cansada.

Roy no revisó si su amada estaba bien, así que empezó a correr muy rápido, pero Daisy empezaba a correr lento y a cansarse más.
Roy casi tenía a Kirby hasta que notó que Daisy no pudo más y se desmayó.

viernes, 10 de junio de 2016

Capítulo 18, ¿Inicio de los cursos?

Marth ya tenía listo todos sus materiales para el inicio de sus clases, Roy ya las tenía desde hace mucho. Pero, Link no tenía nada listo, se la paso con Zelda todo este tiempo, así como a Roy le tenía loco Daisy, Link estaba loco por Zelda.
Desde hace mucho que eran novios, pero aunque estuvieran juntos siempre había un inconveniente, muchas de esas veces eran sus amigos. Esto empezaba a afectar la vida amorosa de Zelda y Link.

Ese día sería el día de NO amigos y solo parejas. Link compró un ramo de rosas grande y una caja de los mejores chocolates y se dirigió al cuarto de Zelda.

Cuando Link tocó la puerta de Zelda ella no le abría ni aunque tocará 100 veces, entonces Link decidió abrir la puerta a la fuerza. Pensó que Zelda estaría mal, incluso desmayada.

Pero cuando entró no vio a nadie. Después se quedó un rato, puso el ramo a un lado de la cama y decidió esperar.

Mientras Zelda estaba comprando algo para Link, no sabía que comprarle. Estaba desesperada hasta que vio a Marth, ella corrió hacia él y le dijo.

—Ayudame, por favor Marth. Necesito que me digas que le puedo comprar a Link– Zelda estaba muy desesperada por tener algo para Link.

Marth fue a ayudar a la damisela en peligro, cuando tenían el regalo decidió acompañarla porque Marth es todo un caballero.

Iban muy risueños los dos hasta que a la hora de subirse al coche de Marth había un tráfico terrible.

Mientras Link esperaba, eran las 3 pm, se quedaba viendo el reloj.

Daisy salio algo arreglada, solo le faltaban los zapatos y vio a Link, ella pegó un gran susto.

—¡AHHH! ¡Casi me das un infarto!– Daisy puso su mano en su pecho, Link estaba ahí, sentado en la cama de Zelda.

Daisy añadió —Pensé que alguien se metió, ya iba a pegarte–.

—Lo siento, Daisy– Link estaba algo incómodo.

—Supongo que vas con Roy a una cita– Link vio que la princesa estaba muy arreglada.

—Je, je, je, sí. Vamos a ver una película y a su cuarto – Daisy se estaba poniendo los pendientes.

—¿Qué van hacer en su cuarto?–  Link estaba curioso, pensó que Roy iba a estar de goloso.

—Vamos a hacer cosas privadas– La princesa miro hacia arriba, sus mejillas empezaban a ponerse de un tono rosado.

Link se rió por la cara de Daisy, él comprendió lo que iban a hacer esos dos tórtolos.

Daisy no se dio cuenta que Link estaba en el cuarto de Zelda y supo cambiar el tema.

—¿Qué haces aquí? –La princesa estaba algo "curiosa".

—Es nuestro aniversario, he preparado todo, la comida, la sala de cine y la cena – Link estaba con una cara de preocupación.

Daisy iba a decirle que no se preocupara pero Roy llego corriendo hacia ella y se la llevo cargando.

—¡Suerte Link! –Eso era todo lo que podía decir Daisy.

Link estaba ansioso por tener su cita con Zelda.

Zelda al llegar se despidió de Marth y entró, vio que Link la esperaba con un ramo de rosas rojas y sus chocolates preferidos.

Link le tapó los ojos y se la llevó a su lugar de la cita, todo fue mágico.
Al terminar la cita Link durmió con Zelda en su cuarto, pero esto resultó ser un problema.

Las clases iban a iniciar, esto no le importaba a Link, pero las clases eran importantes para el mega torneo.

Zelda y Link pasaron un agradable día juntos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Capítulo 17, toma mi mano.

Daisy despertó en la cama de Roy, él la trajo a su cuarto porque en la tienda de acampar porque resultaba incómodo el estar acostado en el suelo. Volteo a ver su cuerpo y estaba cambiada, tenía solo una blusa blanca y su ropa interior.

Cuando volteo a ver a su alrededor vio que el cuarto seguía igual, los trofeos, los libros, todo. Excepto que la ropa de Daisy estaba en una silla al lado derecho de ella.

Ella se paró para ponerse la ropa, era la que tenía antes.
Cuando se terminó de ponerse por lo menos su pantalón se iba a quitar la blusa hasta que se dio cuenta que Roy estaba en la puerta.

—Lo siento, yo... Yo te traje el desayuno.– Roy miro al piso mientras cargaba una bandeja con comida.

Daisy se avergonzó, tenía suficiente con lo que pasó anoche.

—Gra... Gracias– Daisy desviaba la mirada.

Daisy se sentó en la cama y Roy le puso la bandeja sobre sus piernas.

La comida eran Waffles decorados con diferentes cortes, tenía para beber un jugo de naranja natural. La apariencia de los waffles se miraba muy profesional, el color era uno dorado. Se miraba muy delicioso.

Daisy se sorprendió por el desayuno, no sabía que Roy era un gran cocinero.

—Roy, ¿Tú lo hiciste?– Roy estaba sentado a un lado de Daisy, no paraba de verla.

—Yo, eh, sí. Yo los hice– Roy le sonrío a la princesa.

—No sabía que eras un buen cocinero– Daisy puso su mano encima de la suya.

Roy tomó su mano.

Daisy se armó de valor e intercambiaron miradas, Roy se acercó a Daisy. Ella cerró los ojos y él la contemplaba.
Cuando se dieron un beso sentían esa sensación en el estómago.
Esa sensación que los hacia felices.

Cuando terminaron de besarse tocaron la puerta. Roy se levantó a ver quien era.
Daisy empezó a desayunar, después empezó a preguntarse.

—¿Será que debo ser más amorosa con Roy?– Daisy se le quedó viendo a la comida.

—He sido poco expresiva con él, debería hacer algo. Él me ha ayudado tanto.– Daisy vio su anillo, sí, el anillo que le regaló Roy.
Cuando ella lo vio se alegró y se dijo.

—Voy hacer todo lo posible por demostrarle mi amor– Daisy terminó de desayunar mientras Roy estaba en la puerta.

Él revisó por la lupa de la puerta y vio que eran Peach y Zelda.

Él abrió la puerta y las dejó entrar.
Peach cruzó los brazos y le preguntó.

-¿En dónde está Daisy?– Peach estaba muy enojada, no llegó en toda la noche a su cuarto.

—Está conmigo y se quedará conmigo.– Roy al terminar esta frase vio que Peach entró a fuerza a su cama.

—Oh, ¡Daisy!– Peach se sorprendió al verla bien, se alegró de que ella estuviera sana y salva y fue a abrazarla.

Zelda por otra parte le preguntó a Roy sobre que hicieron ayer en la noche.

—Emm, hablamos.– Roy desvío su mirada hacia el piso, no querían que supieran que pasó.

—Oh, bueno, mejor olvídalo– Zelda supo que pasó algo entre estos dos y prefirió no interferir.

Peach no se movía para nada con Daisy, Zelda volteo a ver a Roy y notó que quería estar solo con Daisy.

Zelda tomó a Peach de la mano y se despidieron.

Roy les abrió la puerta y le dijo gracias a Zelda, al cerrarla supo que al fin tendría un momento con Daisy.

Daisy iba a levantarse de la cama pero tropezó con la silla, estaba muy junta a la cama y no se dio cuenta que la silla estaba interfiriendo en donde iba a caminar.
Roy la llegó a tomar de cintura y evitó la caída.

—¿Estás bien?– Roy se asustó.

—Sí, sí, eso creo– Daisy estaba viendo la cara de Roy de nuevo.

Daisy vio que sus ojos azules se hacían grandes y eso le encantaba.

—Bueno, eh...– Roy se calló, no sabía que decir. Su amada lo estaba intimidando con esa mirada de amor.

Roy desvío la mirada y empezó a ver por la ventana, Daisy notó que se hacía cada vez más rojo de la cara de la vergüenza.

—Roy.– Daisy puso sus manos sobre su cara y lo siguió viendo.

—¿Sí?– Roy no paraba de pensar que Daisy era muy hermosa.

—Te amo– Daisy le robó un beso de la boca, Roy estaba desprevenido.

Al terminar su beso Roy la tomo de la cintura y le dio un beso en la mejilla.

—Vamos a dejarte a tu cuarto, mi princesa.– Roy tomó a Daisy de sus pies y de su espalda para cargarla.

—Claro, mi héroe.– Daisy soltó una risa y se fueron a su cuarto.

Capítulo 16, solos tú y yo.

Roy puso sus manos en la cintura de Daisy y las iba subiendo poco a poco mientras él le daba besos en el cuello y en sus labios.
Estos dos pillines estaban saltándose de escalón, dejándose llevar por sus impulsos.
Roy se quitó la camisa y empezó a besarla en su boca.

Daisy con algo de miedo se quito su camisa, tapándose su pecho. Roy volteo a verla y comprendió la situación. Él tomó su camisa y se la puso.

—No te vayas a resfriar por tener frío– Daisy estaba algo aliviada al saber que ya no irían más lejos.

Él la abrazó y le dio un beso en la mejilla y le dijo.

—Puedes decirme si te sientes tan incómoda, te amo y me puedo esperar lo que sea – Cuando Roy terminó de decir esto Daisy lo abrazó.

Ella estaba asustada de que fueran más allá.

—Lo siento, yo... Yo te hice sentir mal– Roy estaba apenado por lo que hizo.

—Me dejé llevar, no te voy a mentir. Te amo Daisy, no lo digo jugando. Yo daría mi vida por ti– Roy la miraba fijamente, con esos ojos de amor. Daisy estaba tan enamorada de él, todo de él. Solo que su orgullo a veces no le permitía decirle todas las cosas que ella amaba.

—Roy, yo...– Daisy miraba al piso cuando Roy volteo a verla.

—Yo te amo, sé que a veces tengo pena, a veces quisiera darte abrazos o incluso un beso... Pero, la gente a veces las personas interrumpen mi momento contigo– Daisy puso sus manos en su pecho, lo que decía era verdad.

Roy al escuchar esto se puso muy feliz, él sabía que Daisy hacía un esfuerzo para que su relación sea duradera.

—Daisy, esta noche solo estaremos tú y yo– Roy la tomó de los brazos y la besó.

Roy acostó a la princesa en la cama como una delicada flor.

—Duerme, necesitas descansar– Daisy al escuchar esto tomó la mano de Roy y lo aventó hacia ella.
Roy estaba escuchando sus latidos.
Su corazón que estaba en medio de los pulmones, el centro de su cuerpo. Su corazón latía mucho y hacía que Roy se calmara.

—Roy, quedate así, note vayas– Daisy se quedó aferrada a su amado, no quería que él la dejara sola o que se durmiera tarde por culpa de ella.

Roy puso su brazo en su cintura y le dio un beso en la mejilla.

Roy estaba compartiendo un momento muy bonito con Daisy.

—Roy–.

—¿Qué sucede?–.

—A veces pienso que me vas a dejar por otra, como Lilina.– Daisy puso una cara triste.

—Ella no importa, yo estoy enamorado de ti y de nadie más. Lilina es cosa del pasado.– Roy estaba empezando a preocuparse por lo temible, los celos.

—Sí, pero yo...– Roy se puso cara a cara con Daisy.

—¿Mis ojos te dicen todo que solo te pertenezco a ti?– Roy empezaba a tener esos ojos de amor, era una mirada muy sincera, una llena de amor.

—Roy, eso me hace sentir mejor.– Daisy junto su nariz con la de Roy.

Roy al verla por tanto tiempo la beso y la abrazó.

lunes, 6 de junio de 2016

Capítulo 15, ¿Por qué eres tan tímida?

Roy estaba leyendo un libro,  era de ciencias sociales que tenía como título "Comprendamos a las mujeres". Roy por más que se miraba en secreto con Daisy en público no era tan amorosa, Roy quería que esto no fuera un fracaso ya que a veces las parejas se separan por la timidez. Así que Roy ideo un grandioso plan para que no se pudieran separar nunca.

Daisy estaba arreglando el jardín, hasta que sintió un cosquilleo. Llegó a escuchar su nombre, ella pensó que era Roy pero eran un grupo de hombres que se fueron a esconder entre los arbustos.

Daisy fue a ver de que estaban hablando, ella sabía que estaban hablando sobre ella y en efecto lo estaban haciendo. Eran tres personas,  al rededor de ellos estaban fotos de Daisy.

—Creo que debemos tener fotos de ella desnuda– Uno de ellos se estaba riendo.

—Hay que esperar a que no esté con Roy, ese hombre es muy fuerte– El que lo dijo era la misma persona que tenía un parche en el ojo.

—Cuando menos se lo espere tendremos a su princesita, la vamos a secuestrar para poder vengarnos– Era otro chico con un pequeño rasguño en la mano.

Daisy al escuchar esto se enojó muchísimo, era de cobardes hacer actos tan terribles. Pero ella quería saber de donde rayos salieron esas personas y el porqué siempre la acosaban.

No lo hacían tan seguido, pero era pesado. Cada "broma" era tan pesada que hacían llorar a Daisy.
Cuando los siguió descubrió que esos hombres no lo hacían por dinero, lo hacían por diversión.

Es increíble como es que algunas personas les encanta ver a otras sufrir. Daisy, enojada tomó una planta que se asemeja a un durazno, solo que si comes esta baya te pueden dar mareos y diarrea.
Cortó los frutos y los puso en un plato donde ellos estaban. Uno de ellos los vio, tomó uno y les dio a sus amigos. Cuando dieron la primera mordida se sintieron un poco extraños, ya a la segunda se empezaban a ver los efectos.
Daisy dejó el edificio tan rápido como pudo, no quería ver ese tipo de escenas.

Cuando llegó a la escuela se topó con Marth, este tenía muchas bebidas y bastantes frituras, Daisy supuso que era una fiesta de chicos esa noche.
Cuando Daisy llegó a su cuarto las 2 princesas la tomaron y le pusieron su pijama. Zelda puso un gran tazón de palomitas mientras que Peach puso una película.

Daisy estaba un poco asustada, era una pijamada de chicas. Sí, ya ha tenido una pero Peach terminó tomada y Zelda colgada en el techo.
Daisy, ella termino dormida en el horno.

¡Iba a ser una pijamada de princesas increíble!

Por otro lado Roy estaba jugando en su gameboy.

Cuando Marth y Link le obligaron a ponerse su pijama, obviamente Roy no quiso y ellos trataron de vestirlo, pero solo pudieron quitarle la camisa.

Los dos se rindieron y pusieron una película.
Pasaron 3 horas hasta que Marth se fastidió. Link fue a ver que estaba haciendo Zelda, cuando llegó a su cuarto vio a las tres princesas en su pijamada

Link se le ocurrió juntar las fiestas para que tuviera más impacto, las princesas estaban de acuerdo.
Cuando se juntaron todo estaba en silencio.

Marth puso un juego, el de los retos.
Cada jugador que le diera la tapa de una botella (que esta posteriormente debió girar 3 veces.) será el castigado mientras que el que le tocó la parte de abajo será el que decida el castigo.

A todos les pareció buena la idea, pero no será divertido si hay poca gente, entonces Peach llamó a Mario, Luigi. Eran suficientes para que pudieran jugar mejor.

Cuando llegaron los hermanos todos se pusieron al azar.

Cuando dieron la primera ronda le tocaba a Link castigar a Mario.

—Mario, ¿Qué debería hacerte?– Link estaba prensando en un castigo bueno pero no feo.

—Ya sé, debes besar los pies de Marth y luego darle una cachetada– Link se empezó a reír entre dientes.

Cuando Mario lo hizo Marth no sabía como reaccionar, él solo se quedó mudo.

En la segunda ronda le tocaba a Roy castigar a Peach.

—Esto va a ser duro, pero..– Roy ya tenía todo preparado.

—Baila como gallina– Roy no se le ocurrió otra cosa más que eso.

Peach no le pareció malo, entonces lo empezó hacer.

En la tercera le tocaba a Luigi castigar a Daisy.

—Princesa, monte a Roy como caballo– Luigi estaba burlándose de como es que Roy estaba en el suelo y é exclamó.

—Yo no soy el castigado, pero si es Daisy lo es– Daisy le pidió que parara.

En la 4ta ronda le tocó a Peach castigar a Roy.

Ella estaba viendo la timidez de Daisy, así que decidió que él y ella se quedaran a acampar por 2 horas.

Daisy al escuchar esto se puso roja como un tomate y le pego con el codo a Peach.

Roy estaba feliz, tendría un momento de intimidad con ella.

Daisy tenía que aceptar, su orgullo no podía decirle que no.

Cuando terminaron de hacer la carpa los chicos empezaron a ver una película y decidieron dejarlos ahí toda la noche.

—Peach, ¿Está bien que se queden ahí toda la noche?– Zelda estaba preocupada.

—No te preocupes, esto aumentará su confiabilidad– Peach tení razón, era una gran oportunidad para ser más íntimos.

En la campaña Daisy se quedó muda, no quería que Roy.la viera con esos ojos de perrito que hacia.

—Para, por favor– Daisy se tapó su cara con una almohada.

—Daisy, eres muy hermosa. Me encanta cuando te pones roja– Roy le tomo su mano y la besó.  Daisy estaba aumentando de la vergüenza cada vez que besaba su mano.

—Roy, yo...Yo– Daisy vio una pausa y recordó a Lilina.

—¿Qué te hizo Lilina?– Daisy quería cambiar de tema, pero Roy no paraba de verla.

—Ella no importa– Roy tomó uno de sus brazos y la empujó al piso.

Esto hacía que la temperatura de los dos aumentara. Roy no aguantaba la excitación que le dio un beso en el cuello.

Daisy era algo cosquilluda, pero también quería que Roy le hiciera algo.

—Daisy– Roy le susurró al oído cuando puso sus manos en su cintura y empezó a subir las manos lentamente cuando Daisy no pudo y. Lo alejó de ella.

—No, Roy, no– Daisy estaba demasiado roja, hasta temblaba.

Roy puso de nuevo sus manos en su cintura y las volvió a subir.
Esta vez Daisy se dejó tocar, pero en cierta parte ella no quería ir tan lejos.

domingo, 5 de junio de 2016

Capítulo 14, ¿Dudas?

Roy que estaba con Daisy se preocupaba por ella, él había dudado en que ella era su amor de la vida.
Pero por otra parte Lilina se había llevado parte de su corazón, pero Daisy le había entregado parte del suyo y sanado las heridas.
Daisy estaba muy cansada, tanto que se durmió en los brazos de Roy.
Roy de solo pensar en sus problemas no se dio cuenta que Daisy ya estaba dormida, cuando la soltó ella casi se caía al piso, así que Roy mejor la dejó en su cama, él no podía dejar que su amada le fuera arrebatada, ni aunque haya sido un ex amor, nadie podría quitársela. Ni ese príncipe, ni Lilina, ni su padre. Él quería a Daisy porque es una persona maravillosa y no dejaría que le sucedan malas cosas, para eso Roy la protegería.
Roy se fue de su cuarto después de haberla dejado en su cama.

Cuando Daisy despertó vio que estaban sus sirvientes rodeando su cama, cuando Daisy empezó a entrar en razón.
Sus sirvientes, empezaron a mandar a la princesa a darse un baño y arreglarse.
Roy estaba tratando de entrar a su cuarto cuando dos guardias reales lo empujaron.

—Pero, ¡Serán!– Roy casi caía al piso cuando Daisy lo sostuvo.

Ella tenía un top que no le llegaba al ombligo, era de color dorado, tenía una tela de seda con muchos diamantes que estaba pegada en los hombros. También llevaba una falda de oro con diamantes. Su vestido era muy hermoso y resaltaba su belleza.
Roy estaba impresionado al verla, era como ver a un ángel. Cuando se acercó a ella le dijo a Daisy.

—Necesito hablarte, a solas– Roy puso su mano en su boca, él se sentía incómodo que todos los sirvientes estuvieran en su alrededor.

—Podrían dejarnos a solas, por favor–. Daisy sabía que había alguien chismoso por ahí, así que se lo llevo a la ventana para que saltara.

Roy vio la altura de la ventana al jardín y se asustó un poco.

—No me digas que vamos a sAAAAAAL– Daisy tomo su mano y se lo llevo junto a ella.
Roy estaba asustado porque la altura sí era grande, pero Daisy hizo magia.
Ella tenía el mismo poder que Peach, era el de crear cosas.

Daisy hizo que levitaran antes de golpear al suelo.
Cuando aterrizaron Roy estaba muy sorprendido, Daisy hacía magia.

Daisy hacia esa magia gracias a su medallón, solo la familia de la sangre real puede hacerla funcionar y portar esa gran joya.

Roy quien estaba buscando a su alrededores por si había algún guardia se encontró a alguien que estaba muy asustado, cuando Roy le llamó su atención este fue corriendo hacia él.
Cuando Roy le preguntó que pasaba, este le contó que se iba a encontrar con una princesa con la que no quería casarse.

Daisy escuchó esto y le dijo.

—Yo soy esa princesa y tampoco quiero casarme– El pequeño príncipe al escuchar esto se alegró.

—Gracias, ¡Gracias!– Él estaba tan contento, pero...

—¿Quién va a casarse en vez de mi?– El pequeño se empezó a preocupar por si no aceptaban su oposición.

—Yo, yo ocupo tu lugar, también soy príncipe.– Roy estaba tan decidido en esto.

Daisy por otra parte no quería nada de matrimonio. Cuando los dos príncipes se levantaron ella ni quería ver a sus padres.

Cuando llegaron a donde se encontraban los reyes el pequeño príncipe hizo una reverencia y les explicó sobre el problema.

Cuando lo escucharon sus padres se preocuparon y le dijeron que se dejara de tonterías.

—Padre, yo amo a otra persona, se llama Lilina– Roy al escuchar esto se puso en shock y vio que Lilina se fue a donde se encontraba él.

Entonces sus padres comprendieron la situación y cancelaron el compromiso.
El príncipe estaba contento, estaría con la persona que ama y sería tan feliz.

Cuando Daisy escuchó eso se alegro tanto que besó a Roy.

Roy nunca había recibido un beso por parte de Daisy, así que cuando lo hizo la abrazó. Cuando ella terminó él la cargó hasta llegar a su cuarto.

sábado, 4 de junio de 2016

Capítulo 13, ¿Por qué?

Roy se había olvidado del mundo, con Lilina a su lado parecía no importarle nada. Ya habían jugado tanto que decidió volver a su cuarto, Lilina decidió acompañarlo, Eliwood estaría ahí en su cuarto.

Cuando llegaron no había nadie, Roy dejo a Lilina y se fue a buscar a su padre, fue al cuarto de Marth y no estaba, fue al de Link y tampoco. Decidió ir al lobby, cuando llegó notó que Eliwood estaba hablando con Daisy, Eliwood estaba contando las cosas vergonzosas de Roy.

—Recuerdo que él cuando estaba muy pequeño se cayó y no sé que le pasó por la cabeza que se tiro él para volver a pegarse– Daisy al escuchar esto se empezó a reír.

—Daisy, en verdad eres muy educada, ¿No te gusta mi hijo?– Daisy al escuchar esto calló en silencio y miró al piso.

—Posiblemente, señ–.

—Dime padre, siempre quise tener una hija tan educada como tú, eres una muchacha muy buena– Daisy solo pudo sonreír y continuó.

—La relación que tengo con él es difícil, podría decir que somos algo muy fuerte pero a la vez no. Además no creo que me quedaré con é toda mi vida, considerando que ya me comprometieron– Daisy miró fijamente a los ojos de Eliwood.

—Comprendo, supongo que es difícil para ti, ¿Cuándo supiste esto?– Eliwood estaba preocupado por la pequeña princesa.

—Bueno, fue desde ayer. Quería decirle esto a Roy hoy, pero él nunca llegó... Posiblemente me vaya a conocerlo mañana, pero yo no quiero nada con un desconocido.– Daisy empezaba a sentirse muy mal por dentro.

Roy al escuchar esto no sabía como reaccionar, ahora mismo sus sentimientos empezaban a revolverse.

—Me imagino que es un gran príncipe, ¿No?–.

—No lo conozco aún, pero por lo que me han contado sí parece serlo. Dicen que es una gran persona y que ayuda a los que más lo necesitan– Daisy estaba sonriendo cuando hablaba sobre él.

Roy no pudo dejar de sentirse nada, eso hizo que recordara lo que Lilina le había hecho y el porque decidió alejarse. Él fue al jardín a pensar bien las cosas, estaba sintiéndose como un huevo revuelto.

Eliwood decidió acompañar a Daisy hasta su alcoba.

Cuando llegaron Eliwood se despidió de la pequeña princesa, cuando Daisy cerró la puerta vio su cuarto lleno de regalos, eran regalos de compromiso. Daisy se sentía asfixiada acerca de esto y necesitaba ver a Roy.
Así que decidió ir al jardín.

Roy por otra parte estaba reflexionando lo que le estaba sucediendo y supo que los sentimientos de Lilina no eran más que por el miedo que podemos tener todos con nuestras ex parejas.

Roy estaba dispuesto a ir con Daisy para ir a apoyarla, pero Lilina lo encontró primero.

—Roy, ¡Te extrañe mucho!– Lilina lo abrazó con algo de fuerza, Roy tenía prisa así que la alejó de él.

—Ahora no, tengo prisa– Roy se soltó de ella y siguió caminando derecho hasta que topó con Daisy.

Estaba confundida, no sabía quien era ella y porqué lo abrazó.

—Roy, ¿Qué pas– Roy la tomo de la cintura y le dijo.

—Tengo que hablar contigo, urgentemente.– Daisy fue a donde él la llevó.

—Roy, ¿Qué tienes?– Daisy estaba muy preocupado por él.

Roy puso su mano sobre su cintura y la otra en su mejilla y la besó en frente de Lilina.

Lilina no pudo quitar sus ojos en esa escena, ella no sabía que decir.

—Roy, ten... Tengo algo importante que decirte, pero podrías parar de comportarte así– Daisy empezaba a asustarse.

—No creo, ¿Por qué parar mi amor?– Roy empezaba a sentir ese fuego que recorría en el interior de su cuerpo, sabía que ella era la indicada.

Daisy abrazó a Roy, él la tomo con algo de fuerza. Cuando dejaron de abrazarse se tomaron de la mano y fueron a la alcoba de Daisy.

Lilina no podía creerse lo que había visto, pero sabía que no debía interferir entre ellos dos.

Cuando llegaron Daisy le contó lo de los regalos y sobre lo que pasó ayer.

Roy le dijo a Daisy.

—Yo te amaré, no te preocupes. Arreglsré esto y así serás más feliz– Roy la tenía entre sus brazos y cuando ella decidió subir su cabeza Roy no paraba de verla con esos ojos.
Esos ojos que su pupila incrementaba cuando la miraba.
Estaban compartiendo miradas, Roy no aguanto y los dos se besaron.

jueves, 2 de junio de 2016

Capítulo 12, me encanta jugar contigo.

Daisy y Roy empezaban a formar una grandiosa relación juntos, él le seguía el juego de confundirse si eran o no pareja. Roy sabía que en el fondo ella lo quería, lo que ella quería es fortalecer la relación aún más.

Cada día Roy llegaba a su cuarto sonriendo, a veces apenado con una sonrisa o incluso llegaba muerto de la vergüenza como un tomate.

Él invitó a Daisy a una feria, este sería el día definitivo de que quizá dejarían de jugar.

Cuando salió de su cuarto todo feliz tropezó con alguien.

—¡Auch! ¡Lo siento mucho!– Él se fijo que era su padre, Eliwood.

—Hijo, vengo a pasar tiempo contigo, necesito saber como te va– Eliwood se llevó a su hijo por la fuerza.

Roy estaba un poco nervioso, él no quería dejar a Daisy plantada en la feria.

—¡Papá!, ¡Hoy tengo una cita!– Roy logró soltarse de su padre.

—Hijo, quiero decirte que te he comprometido– Roy al escuchar esto se asustó y le reclamo a su padre.

—Padre, sé que soy un príncipe, pero no por eso debes quitarme el derecho de casarme con quien yo quiera– Roy empezaba a enojarse, ¿Qué clase de rey elige la esposa de su hijo? Bueno, quizá son pocos pero Roy es algo independiente.

— Te recuerdo que soy tu padre– Eliwood pensó que tenía esta discusión ganada hasta que Roy refutó.

—Padre, yo no te puedo obedecer si ni estoy en nuestro reino, así que cada orden de ese tipo son invalidas– Rroy había dado un buen punto.

Daisy estaba en la entrada de la feria esperando, tenía un pantalón que llegaba hasta la pantorrilla, era totalmente blanco y al final tenía encaje, tenía un croptop azul sólido. Tenía puesto unos vans de color amarillo con blanco; su peinado era el mismo de siempre y no llevaba su corona. Ella estaba empezando a fastidiarse, Roy no había llegado a tiempo a la cita.
Pensó que a Roy le pudo haber pasado algo así que decidió llamarlo, pero nunca contestaba ni los mensajes y tampoco las llamadas.
Decidió quedarse una hora más.

Cuando a Roy le llegaban las llamadas de Daisy su padre exigía que le enseñara el teléfono.

—Roy, muestra tu teléfono– Cuando Roy se lo iba a dar hizo como si él se tropezara, cayera y el teléfono estaría destruido.

Pero no pasó.

En cambio el teléfono cayó en un pozo, fue diferente pero no tendrá su teléfono.

—Bueno, ahí te consigues uno– Eliwood quedó sorprendido por el pozo, cuando llegó a ver abajo nunca lo vio.

En ese pozo no eran nada más y nada menos que Marth y Link, en cuanto Roy y su padre hablaran y no le prestaran atención al pozo se irían.
Cuando Roy llevo a su padre a su cuarto Marth y Link corrieron a una habitación para poder contestarle a Daisy, desbloquearon el teléfono y la llamaron.
Daisy, vió que Roy la llamó y le contestó.

—Roy, estaba muy preocupada por ti, no puedo creer que te estés tardando ¿Qué sucede?– Daisy estaba muy preocupada por Roy, ella quería saber que estaba haciendo.

Marth y Link rieron y Link empezó a fingir la voz de Roy enfermo.

—Daisy, yo... Yo estoy muy mal– Link empezó a toser con la "voz" de Roy.

—Ven a verme rápido, estoy ardiendo en fiebre– Link volvió a toser y se le salio una risa, cuando pasó eso Marth tapado de la boca se burló de él y Link se tapó la boca porque la risa no la aguantaba.

—¿Por qué si tienes fiebre estás tosiendo?– Daisy hizo una pausa —¿Estás bien Roy?– Daisy estaba muy preocupado por él.

—Sí, digo, no. Ven a verme a mi cuarto– Link estaba a punto de orinarse de la risa.

—Ok, ya voy para tu cuarto.– Daisy colgó el teléfono y se fue corriendo.

Roy estaba apurado y dejó a su padre en su cuarto, le dijo que volvería en una hora, así que Eliwood empezó a darse un tour por su cuarto, los cuartos de Smash siempre han sido muy grandes, caben muchas cosas para que los estudiantes puedan modificar sus cuartos a su placer.

Roy, tenía un cuarto normal, con una cama, una mesa con una computadora, a un lado estaba un escritorio para que él escribiera. A Roy siempre le encantó leer, Eliwood siempre le daba libros para que no fuera un bruto, por eso tiene un estante normal lleno de libros, a un lado estaba un estante con muchos trofeos, unos iban desde el esgrima hasta los concursos de pelea incluso de partidos de deportes, Roy siempre sacaba un buen lugar en ellos. Roy parecía ser una persona muy perfecta, pero Eliwood sabía que él no lo era, así que fue a revisar su cocina, estaba intacta pero en la cocina había muchas macetas con flores bien cuidadas. Eliwood sabía que Roy era malísimo para la botánica y hasta en la química, pero Roy tenía esas flores bien cuidadas en su cuarto.

Daisy entro en el cuarto preguntando por Roy.

—¿Roy?, ¿Roy?– Vio que había alguien de cabello rojo con traje azul y pensó que era Roy.

—Roy, debes de descansar en cama, vine corriendo porque pensé que estabas muy mal– Cuando le puso su mano en su hombro derecho Eliwood volteó y se sorprendió.

—Tú, tú no eres Roy– Eliwood soltó una sonrisa, hizo una reverencia y dijo.

—Me llamó Eliwood, padre de Roy. Un gusto conocerla Madam– Daisy se sorprendió un poco y le regresó la reverencia.

—Disculpe, mi nombre es Daisy. Princesa de Sarasara Land– Daisy que aunque no portaba su corona se comportaba como una princesa de verdad.

Eliwood supo que era de sangre azul con solo ver su reverencia, él siempre ha visto a princesas que la verdad ni una reverencia sabían hacer.

—Bueno, princesa, mi hijo salió muy apurado a una cita. Supongo que tenía una con usted, ¿Le parece bien si me hace un favor?– Daisy pensó en hablarle a Roy pero no podía negarle el favor a su padre.

—No hay problema, le haré el favor– Daisy tenía la mirada fija a los ojos de Eliwood.

—No he estado tanto tiempo con mi hijo, sé que es un buen chico y que a lo mejor ya ha hecho algo tonto. Quisiera que me dijeras que está pasando a mi hijo. No me ha mandado tantas cartas como de costumbre.– Daisy asintió con la cabeza y le estaba explicando lo que había sucedido.

Roy cuando llegó a la feria empezó a buscar a Daisy, la llamó tantas veces pero no le contestaba.
Volteó a ver hacia una atracción pero no la miraba ni en el carrusel. Él decidió volver a su cuarto hasta que alguien se lanzó hacia él.
Era una chica con cabello azul, vestía una chaqueta azul con un pantalón de mezclilla y unos botines negros.

Ella dejó de treparse en él y lo saludó. Era Lilina, hace mucho que no miraba a su amiga de la infancia.

—Lilina...– Roy estaba completamente nervioso.

—Roy, vine con tu padre a visitarte. Escuché que habría una feria así que vine sola– Lilina le sacó la lengua a su querido amigo.

Roy se olvidó completamente de Daisy, Lilina era su amiga de la infancia, ella simplemente fue su primer amor. Lilina lo invintó a pasar un buen tiempo con él.

—Vamos Roy, ¡Vamos a jugar!– Lilina estaba muy feliz por querer jugar con él.

—No, no puedo Lilina– Roy estaba preocupado porque tenía que ver a Daisy.

Lilina se puso triste, a Roy nunca le gustó ver a las personas tristes y era muy fácil manipularlo.

—Bien, pero sólo uno. Tengo que ir con alguien a una parte– Roy estaba empezando a preocuparse, sabía que Daisy lo odiaría si se olvidaba de su cita y además de que habían sucedido cosas algo fuertes entre ellos dos. Él estaría muerto mañana.

Capítulo 11, y siempre te querré.

Daisy recordó el comentario que Peach le había dicho, supongo que tenía razón.

—No solo me asusto porque Tatanga está loco, porque mi amor por Roy va muy rápido– Daisy no sabía que hacer estaba a reventar de ni poder pensar sobre que color son las flores.

Eran tantos problemas, era un estrés muy grande.

—No quiero ni salir– Daisy estaba muy desanimada.

En eso Tatanga llegó y la trato de besar pero Daisy estaba tan fastidiada de él le dio un golpe.

Tatanga se enojó por ese golpe, y le dijo
—Serás mía aunque tenga que hacer lo imposible–. Tatanga se dirigió a la puerta y mandó a sus lacayos a terminar con la chica para poder casarse lo más pronto posible con ella, pues así como le tení un odio a Mario él sabía que Mario es muy escurridizo.

Los mejores maquillistas y estilistas de la galaxia estaban para arreglar al novio y a la novia, ¡Será la mejores de las victorias!

Cuando los novios estaban listos Mario aprovechó que los guardias que se hayan ido a ver la boda mediante el televisor que tenían fue a liberar a sus amigos, al preguntar por Peach dijeron que ella estaba con Daisy en la boda.
Entonces Mario sabía que todo iba a la perfección.
Fue a liberar a Roy para que también le ayudara, aunque Roy se miraba un poco cansado por estar todo el día en las cadenas hacia la pared.
Todos se escabulleron entre los ductos del calabozo, eran lo suficientemente grandes para todos.
Todos ya sabían que hacer, el plan iba a funcionar en su totalidad.

Cuando Daisy le dieron el último toque para que fuera con Tatanga.

Ella tenía un vestido muy esponjoso, blanco, adornado con hermosas flores de dorado que resaltaban bastante su piel, su maquillaje era de un ángel. Todo se miraba hermoso, pero ella, ella por dentro moría de rabia y dolor.
Todo esto le había causado un gran dolor, ella estaba cansada asfixiada.

Ella solo quería dejar de sufrir, así que pidió un momento a solas. Cuando se lo dieron ella no podía contener la furia que lanzó un jarrón de flores que tenía a un lado suyo.
Después se calmó, pensó que con un solo "No" podía calmarse un poco estás cosas.

Cuando la llamaron fue, con esa misma cara de seriedad por la rabia, iba a un paso algo rápido.
Mientras Mario le había explicado todo a algunos de sus compañeros y a Roy por supuesto.

Cuando los demás se disponían en arreglar el escape y poder aurrinar la boda

Daisy iba caminando en el altar y no paraba de ver el piso, ella no quería estar ahí y se notaba.
Cuando Daisy llegó a donde se encontraba el padre y Tatanga no paraba de ver las ventanas.
El padre empezó la ceremonia, Tatanga estaba un poco nervioso porque sentía que iba a pasar algo.

Roy estaba llegando a una de las ventanas centrales de la catedral, pero el vidrio era muy potente.

Los padrinos pusieron los anillos en Daisy y Tatanga y cuando Daisy iba a dar su voto ella dijo.

—No hay palabras para explicar–, lo había dicho a secas.

A Tatanga le tocaba dar su voto y con las manos de su amor le dijo.

—Aunque nos hayamos conocido hace mucho, aunque yo te haya espiado por accidente eres la mejor persona que he conocido princesa Daisy. Mi corazón se para cuando te veo, comienzo a temblar porque te amo. No es un amor de 1 mes, es para toda la eternidad – Todo el mundo estaba muriendo de ternura por lo que había dicho.

Daisy se empezó a sentir peor al escuchar eso de parte de Tatanga, no sabía que él era tan dulce pero a la vez era malo y tenían que hacerle daño.
Roy no tuvo que romper el vidrio, solo bastaba con abrir la ventana y ya.

El padre se dispuso a decir si se aceptaban el uno al otro.

Primero le preguntó a Tatanga, este muy confiado dijo que sí.
Cuando se lo preguntaron a Daisy ella guardo un profundo silencio, no sabía que contestar.
Cuando volteo a ver a Tatanga notó que atrás había una de sus sirvientes que le disparó un láser para decir las cosas que uno quiera.

—Sí, acepto lord Tatanga– Daisy no podía creer lo que había dicho.

—Bien, si hay alguien que hable ahora o calle par–.
—¡YO ME OPONGO!– Roy estaba muy enojado, esa ni era la voz de Daisy.

Daisy se puso feliz al ver a Roy a salvo.
Se quito el velo, los tacones y corrió hacia donde estaba él.

Roy la abrazó y le dio un beso en la frente.

Tatanga se puso muy celoso y mandó una tropa a que los atacaran.
Cuando la tropa los rodeo llegó Mario atacando a varios de ellos, junto con los demás empezaron a atacar a sus tropas.

Tatanga furioso fue a donde estaba Mario y empezó a atacarlo, pero Mario sabía como moverse y le llegó a derrotar con sólo 3 golpes.

Tatanga estaba en el suelo, inconsciente.

Daisy sentía pena por él, así que dejó un recado a Tatanga que decía "Gracias Tatanga por tus sentimientos, pero yo tengo a alguien más. Puede que ahora juegue un poco con él, pero tú mereces a alguien más, con amor Daisy" después de habérsela dejado junto con el vestidos a un lado de su recámara, se fueron en una nave.

Roy fue a sentarse a un lado con Daisy.

—Daisy, yo, quiero decirte que te quiero mucho, yo– Roy fue interrumpido por Daisy, ella puso una de sus manos en su boca y le dijo.

—No sé de que me hablas, Roy– Esto confundió a Roy mucho, pero si ella estaba presente en SU problema.

—Daisy, nuestro problema en nuestro noviazgo– Roy estaba sonriendo de estar confundido.

—¿Acaso me pediste que fuera tu novia?– Daisy estaba jugando con él.

Roy se avergonzó y entendió lo que ella quería. Por lo menos razonó rápido.

—Comprendo, mañana te veo en el jardín. Es una sorpresa– Roy le tomo su mano y le dio un beso.