--------- Capítulo 7, la cruda realidad------------------------.
Peach y los demás concordaron en decirle a adaisy el día de mañana, pensaron que sería lo mejor para que descansara bien hoy. Pero, ¿Qué le pasó a Daisy? Pues ella llegó a su cuarto muy tarde, cuando llegó tenía una sonrisa muy grande y no paraba de reír. Peach y Zelda estaban dormidas, Daisy lo sabía así que fue a su cuarto a descansar contarles mañana lo que paso.
Eran las 5 de la mañana, Daisy se levantó, limpio todos los cuartos, ¡Hasta hizo el desayuno!
Peach se levantó a las 9 de la mañana y cuando entró a la cocina vio a Daisy.
—¿Qué estás haciendo Daisy?– Peach estaba curiosa por ver que cocinaba.
—Estoy haciendo un platillo tradicional de mi reino– Daisy estaba haciendo unos deliciosos pastelillos que estaban rellenos de chocolate.
Peach fue a bañarse y Zelda ya se había despertado, estaba bien bañada y bien vestida.
En cuanto Peach salió del bañó y se cambió Zelda entro a su cuarto.
—¿Crees que debemos decirle ahora?– Zelda estaba preocupada por la reacción de Daisy.
—Sí, creo que ya es hora de decirle– Peach se levantó de su cama y salió de su cómoda.
Peach se dirigió a donde estaba Daisy, en el comedor.
Cuando las dos se sentaron Daisy dijo.
—Tengo que contarles lo que pasó ayer— Daisy estaba tan alegre de poder decirles lo que había pasado anoche.
Zelda y Peach tragaron saliva, —¿Qué te pasó ayer?–.
—Roy y yo nos gustamos, ¿Pueden creerlo? Yo pensé que solo seríamos amigos– Daisy estaba muy feliz cuando dijo eso.
—Ayer por la noche me dijo que me protegería y que me amaba. Me besó en la boca también, bajo la vía láctea. – Dio un pequeño suspiro, —Fue tan romántico, ah, que hermoso–.
Peach y Zelda pusieron una sonrisa algo hipócrita y le dijeron.
—Daisy, nos alegramos tanto de lo sucedido– Peach le estaba sonriendo mucho cuando se lo dijo.
—Daisy, pero él te ha– Zelda no pudo terminar lo que iba a decir porque Peach le pellizco, cuando la volteo a ver ella estaba negando con la cabeza.
—¿Qué me ibas a decir Zelda?– Daisy estaba confundida por lo sucedido.
—Que él siempre habló de ti como una belleza– Zelda puso una cara sonriente a Daisy.
Daisy tomó su corona y se la puso, fue a la puerta y dijo —Bueno, ya me voy, ¡Cuidense!– Daisy cerró la puerta y se fue corriendo.
—Peach, ¿Qué vamos hacer? Se ve que le encanta – Zelda estaba muy preocupada que Daisy salga lo doble de lastimada.
—No sé, pero se me debe de ocurrir un plan para que deje de amarlo, Roy la hará sufrir mucho con eso– Peach empezó a buscar entre un librero lo que tenía a ver si servía.
Mientras ellas buscaban una solución Marth, Roy y Link estaban en su cuarto.
—Ayer me sucedió lo más hermoso– Roy estaba suspirando y viviendo en la luna.
—¿Qué te pasó Roy?– Link estaba curioso por su amigo, parecía que encontró su media naranja.
Marth se acercó y dijo.
—¿Fue una chica, no?– Marth ya conocía esa mirada de su mejor amigo.
—La verdad, sí, ayer le prometí que nunca la dejaría sola y que jamás le haría daño. Luego– Roy hizo un gran suspiro.
—¿QUÉ PASÓ?– Link y Marth estaban muy interesados en lo que pasaría.
— La besé– Marth y Link rieron y lo felicitaron
—¡Eso es todo Roy!– Marth le dio un gran golpe en la espalda.
—Ja, ja, ja, ¿Podemos saber su nombre güey?– Link tenía curiosidad al saber quien era.
—Daisy– Link y Marth se quedaron mudos.
—¿Daisy?– Marth estaba empezando a preocuparse.
—¿Neta güey?– Link estaba aún más preocupados por lo que dijo Roy, esperaban que era mentira.
—Es neta, ella me trae loco, es un sueño. La mujer perfecta para mi– Se notaba tanto que le encantaba.
—¿Tiene algo de malo?– Roy vio que sus amigos se miraban preocupados.
—No, nada, es una gran noticia– Marth puso una sonrisa muy hipócrita a Roy.
—Bueno, me voy, necesito comprar algo para ella, ¡Adiós!– Roy salió corriendo para ir con su amada.
—Link...– Marth hizo una pequeña pausa. —¡VAMOS A MORIR Y TÚ VAS A MORIR AL DOBLE!– Marth empezó a preocuparse aún más que antes.
—Espera, ¿Qué?– Link vio como es que su amigo estaba muy preocupado, y le dijo. —Tranquilo Marth, es Roy– Link se miraba despreocupado.
—Roy te va a odiar mucho– Cuando Link puso a manejar su cerebro empezó a entrar en pánico.
Mientras el joven Roy conseguía regalos para su amada, Daisy fue a arreglar a la pequeña planta piraña, ya sólo faltaban 2 días para entregarla y la que había hecho con Roy estaba preciosa.
Roy empezó a dejar los regalos a donde más iba y le ponía cartas en todas partes.
Cuando Roy vio un hermoso anillo en una tienda, el anillo era una hermosa margarita de oro, plata y tenía un diamante en el centro, él no dudó en comprarlo para dárselo en la tarde.
Peach ya tenía un plan para que Daisy no sufriera mucho por lo sucedido, solo era cuestión de que ella fuera a verla en la tarde.
Roy fue a donde estaba Daisy y le tapó los ojos.
—Adivina quién soy– Daisy empezó a sonreír al escuchar su voz.
—¡Roy!– Daisy estaba muy feliz de verlo, lo que sucedió ayer era mágico.
—Te espero a las 7 en el centro, no vayas a tardar– Roy la abrazó y ella lo besó en la mejilla.
—¡Oh! ¿Qué acabaste de hacer?– Roy hizo una pausa —¡Me acabaste de retar a una competencia de besos!– Roy empezó a atacarla a besos en el cuello, las mejillas y la boca.
Daisy sólo reía y le decía que parara.
—¡Roy, tenemos que entrenar!– Link le grito para que le hiciera caso.
—¡Voy!– Roy iba a despedirse de Daisy pero él la tomo de las mejillas y juntó sus labios con los suyos.
—Te quiero mucho, ¿Lo sabías?– Roy la tomó de su cintura.
—Ya basta Roy, tienes que ir a entrenar– Daisy lo empujó.
—Sí, pero ellos no saben que tú eres mi todo y que no puedo vivir sin ti– Roy le dio un beso en la frente, le dijo —¡Adiós!- y se fue corriendo.
Daisy volteo a hacer lo último que tenía que hacer.
Ya eran las 6:55 de la tarde, Roy terminaba de preparar lo necesario de la cita que iba a tener, él estaba vestido con un bonito smocking que tenía un moño negro.
Daisy estaba en camino hacia donde acordaron verse hasta que sonó su teléfono. Ella vestía unos tacones azules cristalinos con un hermoso vestido amarillo que tenía un corte de corazón, llevaba sus distintivos de margaritas y su corona rosa.
Daisy lo checo y vio que era Peach, y lo contestó. —¿Bueno?, ¿Qué pasa Peach?– Daisy escuchó que Peach estaba llorando.
—Daisy, corre a la dirección, es urgente por favor– Daisy se preocupó más y se fue corriendo con Roy a decirle lo sucedido y él aceptó en acompañarla.
Cuando llegaron Zelda atrapó a Roy y lo amarró con una cuerda a una silla.
—¿Qué rayos me están haciendo?– Roy y Daisy estaban muy confundidos de esta situación
—¿Qué están haciendo?, ¡Sueltenlo!– Daisy estaba llenado a donde estaba él hasta que se escuchó un vídeo.
Era el momento en que Roy y Marth estaban haciendo la apuesta.
Daisy se quedó sin palabras, estaban mencionando que ella era muy ruda y que eso era malo de ella.
Lo peor es que Roy dijo que nunca le gustaría.
—Daisy, puedo explicarlo, solo– Roy estaba tratando de quitarse las cuerdas para poder explicarle lo que sucedió.
—¿Explicar qué?– Luigi salió a un lado de Roy, se miraba muy enojado.
—¡Ya le haz hecho mucho daño!– Zelda le gritó a Roy.
—Deberías avergonzarte– Peach estaba muy enojada con él
–Dime la verdad, ¿El vídeo es cierto o solo es un montaje?– Daisy empezaba a tener los ojos llorosos.
Roy volteo a verla y dijo, —Sí, sí es real– Daisy al escuchar esto empezó a llorar y se fue corriendo, Peach y Zelda se fueron corriendo a donde iba ella.
Roy volteó a ver a donde corría y trato de quitarse la cuerda de la silla, pero era inútil. Él no tenía fuerzas para quitarse, se le partió el corazón en dos al verla llorar.
—Soy un... Idiota– Roy empezó a llorar, lo que había pasado era lo peor.
Roy llegó a quitarse la cuerda gracias a Luigi, él estaba decepcionado por lo que había ocurrido.
—Roy, la acabaste de rayar muy feo.– Luigi se fue a buscar a Daisy después de haberle dicho esto a Roy.
Roy fue a buscarla también, necesitaba decirle la verdad, decirle que no estaba jugando con ella.
¡Que era un idiota, pero su idiota!
Pero no la encontró en ninguna parte.
Cuando fue a buscarla en su cuarto Peach le cerraba la puerta en las narices.
Entonces a Roy se le ocurrió entrar por la ventana, cuando estaba subiendo Daisy lo vio y cerró la ventana con candado y puso la cortina. Roy no podía entrar ni por las tuberías.
Daisy no paraba de llorar por lo sucedido, su corazón estaba partido en dos con solo recordar lo que había pasado, con todo lo que le dijo. Él solo la había ilusionado todo este tiempo. Ya eran las 3 de la mañana, Daisy fue a ver si él seguía afuera y sí, él estaba dormido pero ahí estaba. Daisy volvió a su cama para seguir llorando hasta poder dormir.