lunes, 30 de mayo de 2016

Capítulo 9, no me dejes.

Eran las 9 de la noche, los sirvientes deben de limpiar los cuartos, el asistente de Tatanga era el que se encargaba de los preparativos de la boda y que todo estuviera en orden en la nave.
Cuando los chicos se disfrazaron eran mucho más grandes que los trajes, los trajes que tenían eran muy ajustados a su forma. Como ellos siempre han practicado ejercicio y de todo para estar en forma el traje dejaba ver partes que se les marcaban mucho, lo cual era muy incómodo.
Cuando el secretario de Tatanga los vio no les dio importancia y mando a Link a limpiar la habitación 208 y Marth los baños. A Roy lo mandó al despacho de Tatanga.
Roy estaba preparado para todo.
Cuando llegó Tatanga solo le dijo que limpiara el cuarto de su amada Daisy, que ella debe de amanecer en un cuarto muy bien ordenado porque es una princesa.
Roy estaba un poco nervioso, la iba a ver de nuevo. Esperaba que ella no gritara cuando la viera.
Él comenzaba a pensar que a lo mejor lo odiaba.
Cuando entro ella estaba dormida.
Roy le puso llave a la habitación y se quito la mascara.
Se acercó para ver a Daisy, ella se miraba como un ángel caído del cielo.
Roy no resistía con solo verla, quería tenerla en sus brazos.
Pero cuando lo iba hacer Daisy le pegó con su puño.
—¡Auch!– Roy cayó en el suelo.
—Ahora verás, maldito– Daisy lo tomó desde su camisa y le iba a golpear.
—Daisy, ¡Soy yo!, ¡Roy!– Roy estaba agarrándola de los brazos.
Daisy se quedó viéndolo y le dio una cachetada.
—¡Auch!– Roy se puso su mano para que dejara de dolerle tanto.
Vio que Daisy de volvió a acostar a su cama muy enojada.
—Daisy, tengo que decirte lo mucho que te amo.– hizo una pausa y tragó saliva, —Daisy, lo que hice sí fue una idiotez. Pero yo en ese tiempo no te conocía bien, la verdad después de pasar un buen rato juntos simplemente me enamoré.– Roy estaba muy arrepentido de lo que había hecho.
Daisy no paraba de ponerse triste.
Roy se arrodilló en frente de ella y de su bolsillo sacó un anillo parecido al que puso en su cuarto. Este era más hermoso, era casi igual que el otro pero este tenía la palabra "Te amo" grabada en el cristal.
—Daisy, desde el primer día que te conocí. Yo agradezco a los dioses que tú fuiste mi amiga. No eres comparable ni con tu mejor amiga– Roy se le agrandaban los ojos con solo verla.
Daisy sacó el anillo que él había dejado en si cuarto.
—Roy, yo te perdono, no me gusta que estemos peleados. Si me estás diciendo la verdad entonces por ahora te creeré– Daisy sacó el anillo de la caja que tenía ella, con uno de los collares que tenía le quitó el dije y le puso el anillo, ya hecho esto se le puso el collar a Roy.
Roy la miraba fijamente a los ojos, no podía parar. Ella era perfecta y muy hermosa.
En un momento Daisy lo abrazó y le dio un beso en el cuello.
—Daisy,  ¿Qué estás haciendo?/Roy estaba un poco confundido y excitado.
—Sé que mañana no viviremos, pero quiero in... Intentarlo contigo– Daisy puso sus manos sobre sus hombros y Roy se calmó.
Roy fue hacia donde estaba ella, tomó una sabana y la cobijo.
—Eres una pequeña tonta– Roy le pellizco la nariz.
—Una tonta que tiene a su idiota que está rendido a sus pies– Roy la miraba fijamente a los ojos.
—No es tiempo de hacer esto, Daisy. No vamos a morir– Roy abrazó a Daisy por la cintura y le susurró —Yo siempre te protegeré, ¿Recuerdas?– Cuando se lo dijo Daisy se puso más nerviosa que antes.
Daisy lo vio fijamente a los ojos, tomo una de sus mejillas y juntó sus labios con los de él.
Cuando el beso terminó, ellos dos se quedaron abrazados dentro de un buen rato.
Cuando se acostaron en la cama Daisy y Roy no paraban de decirse cuanto se querían.
—Roy, juro que siempre te amaré– Daisy lo vio a los ojos.
—Daisy, yo prometo que siempre te amaré y. Serás el amor de mi vida.
Después de que Roy haya dicho eso empezó a besarla en la boca.
Tatanga estaba en su despacho, viendo las cámaras de seguridad.

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