Roy estaba abrazado de Daisy, ellos dos se quieren mucho. Podría decir que es una relación muy hermosa para tener muy poco tiempo.
Tatanga estaba viendo como es que Daisy quería, no quería AMABA a Roy detrás de las cámaras.
Tatanga, empezó a recordar como conoció a la pequeña princesa.
Fue en un prado, ella tenía apenas 6 años, era una niña muy hermosa y muy alegre. Cuando Tatanga llegó a ese prado fue por culpa de su nave espacial, él salió a jugar mientras su padre reparaba la nave.
Daisy siempre iba a ese prado a jugar un rato y a recoger flores porque le encantaba hacer coronas de flores, ella soñaba con tener su corona llena de flores cuando ella ya tuviera la edad para ser princesa, a los 18.
Tatanga siempre fue muy estudioso, a él le interesaban mucho la diversidad de los mundos, su padre era un gran teniente de su raza y siempre que él estaba al mando toda su raza era la victoriosa e heroica.
Él, solo quería estudiar la diversidad que hay en otros mundos y sus comparaciones.
Cuando estaba dibujando las rosas y como sera su olor Daisy lo vio y como ella hacía muchas coronas de flores ella decidió ponerle una en su cabeza.
Cuando Tatanga vio su corona se asustó, lanzó la corona hacia ella y le grito a Daisy.
—¿ACASO ESTÁS LOCA, QUÉ TAL SI SON VENENOSAS?–.
Daisy estaba muy confundida, no sabía que alguien no supiera que las margaritas no son venenosas.
—Ja, ja, ja, para nada– Daisy le devolvió la corona a Tatanga y le dijo —Toda tuya, me gusta que la gente le agraden las margaritas–. Tatanga no sabía si confiar en ella, pues él no conocía el mundo.
Daisy le tomó la mano y le dijo —Vamos a jugar al té– Tatanga estaba muy confundido a donde le llevaba era mucha fuerza la que ella tenía para empujarlo con su brazo.
Daisy estaba tomando el té con Tatanga, ella al parecer no tenía tantos amigos con quien jugar.
Tatanga odiaba estar tomando el té, entonces Daisy se lo llevó a jugar a molestar animales.
Cuando Daisy le lanzó una piedra al hipopotmus que tenían en frente solo gritó
—¡CORRE!– Y ella salio pitando.
Tatanga no entendía nada de lo que ella estaba diciendo hasta que vio el animal enojado y se fue corriendo.
Fue hasta que vio a su papá, é ya había terminado de reparar la nave y Daisy se despidió de él.
Tatanga no paraba de decir que esa niña estaba loca por todas partes.
Cuando terminó de recordar eso se levantó y recordó su adolescencia.
Tatanga había recordado lo que pasó con Daisy cuando ella era muy pequeña, así que fue a su mundo para volver a estudiar las plantas y animales y fue cuando vio un gran castillo. Daisy era muy rebelde y muy hermosa, su cabello era algo corto pero era muy activa y tierna.
A veces se escapaba del castillo para poder jugar en el prado.
Tatanga cuando la vio se asustó bastante, é pensó que ella iba a hacer las mismas cosas que antes, así que se fue a un lago cercano del prado para poder ver a las plantas.
Cuando estaba dibujando a una planta extraña Daisy había llegado al prado con una de sus amigas, fueron a nadar. Tatanga se escondió detrás de las plantas y cuando vio detenidamente que Daisy se quitó la ropa y solo tenía ese traje de baño muy pegado que tenía no paraba de verla.
—Es muy... Muy hermosa– a Tatanga se le paraba el corazón cuando miraba sus ojos, cuando ella estaba haciendo algo. Él se había enamorado, no lo sabía.
Desde ese día Tatanga iba cada semana a verla.
En cuanto terminó de recordar esto Tatanga se puso su capa y tomó una tropa de soldados personales.
Él recordó la primera vez que se volvieron a ver cara a cara, sí, cuando la secuestró.
El amor platónico que tenía Tatanga a Daisy era muy grande, pero por suerte del destino él perdió a su padre. Su mundo estaba lleno de odio, así que el poder que tenía su padre se lo pasaron a él. Cuando él inició en el mando empezaba a conquistar todo tipo de planetas rocosos. Nadie se le escapaba.
En un paseo para ver a los mundos vio uno que era la Tierra, era el planeta de Daisy.
Hace tres semanas atrás la pequeña princesa había sido coronada princesa, ya manejaba su reino ella sola.
Así que Tatanga no dudó en tratar de casarse con ella a la fuerza y así tener a su amada y un gran planeta. Pero Mario se lo arrebató, desde ese día prometió tener el corazón de Daisy y destruir a Mario y sus amigos.
Así que por eso Tatanga no dejaría que alguien se lo arrebatara.
Cuando terminó de recordar lo último él no para de tener celos de Roy, A Tatanga nunca le habló así, nunca, ni aunque estuviera drogada.
A pesar de que tuvieron 1 mes de conocerse de verdad se querían y Tatanga odiaba esto. Odiaba más a Roy que a Mario.
Tatanga tiró la puerta de su cuarto de una patada y se dirigió a donde estaba Roy.
Lo tomó de su cuello y Roy le dio una patada en la cara.
Cuando Roy sacó su espada un guardia de Tatanga tomó una cuchilla, la puso en la garganta de Daisy para amenazarlo.
—No te muevas o si no la mato– Roy se asustó y no se pudo mover, no quería que Daisy saliera lastimada.
—Suelta tu espada, o la corto– Roy era algo ingenuo, así que la soltó.
Entonces 4 guardias le pusieron cadenas y lo estaban sometiendo.
Tatanga se sentía feliz de que Roy ya no tuviera las manos encima de Daisy.
Cuando volteo a verla ella estaba llorando, se acercó a ella y le dijo.
—Duerme, mañana es nuestra boda– Tatanga mando a que arreglaran su cuarto para que ella pudiera dormir.
En toda la noche Daisy no paraba de pensar en Roy.
En el calabozo Roy fue echado de nuevo en el especial, lo raro es que Mario estaba a un lado de la suya.
Cuando eran las ocho los guardias tomaban un descanso.
Pero esta vez no había, la seguridad se puso estricta y no dejaban que Roy saliera, incluso que se moviera.
Cuando él se movía le ponían fuego en su cuerpo, pero a él no le hacía daño ya que él ardía por dentro.
En el día de la boda Daisy estaba muy triste, cuando la bañaban las señoritas no paraba de sentir rabia.
Cuando la estaban vistiendo Tatanga fue a verla, cuando la vio notó que estaba triste.
—¿Es por ese chico, verdad?– Tatanga estaba muy celoso por Roy
Cuando Tatanga le preguntó eso a Daisy ella soltó una lágrima.
Entonces, Tatanga la tomó de su barbilla y le dijo.
—Él ya está muerto, me perteneces– Daisy estaba llorando cuando dijo esto, ella le reclamó.
—Eres un idiota, me gusta Roy porque él no me trata como un objeto como tú– Daisy estaba llena de rabia, no podía decir algo así.
—Él ya está muerto– Tatanga volteo para poder irse a ver al esclavo.
Daisy cuando vio que él se iba se fue un poco asustada, no sabía que iba a pasar.
Cuando Tatanga llegó al calabozo vio a Roy y le dijo.
—¿Qué es lo que tú tienes que yo no tengo?– Tatanga lo había dicho en voz baja, pero Roy llegó a escuchar.
Roy no se pudo contener y empezó a reír.
—Yo sí tengo humanidad, tú no– Cuando Tatanga escuchó esto mando a que le torturaran, con fuego.
Tatanga estaba muy enojado, así que salió del calabozo para poder ir a su boda.
A Peach se le permitió salir a ver a Daisy.
Cuando ella vio a Peach fue a abrazarla.
Peach notó que ella había llorado, le preguntó por quien y ella dijo que fue por Roy.
—Daisy, tu relación con Roy va muy rápido– Peach hizo una pausa. —Creo que deberías olvidar que él es tu novio– Peach no quería ver que ella sufriera mucho.
Daisy no podía, pero supo que en algo tenía razón, su relación iba muy rápido. Pero la boda no dejaba que ella se concentrara.
Entonces Peach le dio un papel que tenía escrito.
”Ayudaré a Roy a salir, no te preocupes todo saldrá bien" era un recado de Mario. Esto hacía que Daisy se tranquilizara un poco.
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