--------------------------Capítulo 6, sinceridad-------------------
Daisy fue a su jardín para librarse la mente, fue a ver como estaba quedando el jardín
Daisy estaba en una banca que estaba un poco más profunda en el jardín. Estaba un templo pequeño, un poco más en frente estaba un pabellón, Daisy estaba en el pabellón, en el pabellón lo rodeaba un lago redondo, tenía muchos peces distintos, desde colores tan llamativos hasta los que no. Había un puente que era me madera y no tenía barandal. En el pabellón estaba en una colina pequeña, así que se podía ver casi todo el terreno de la escuela, por dentro tenía un acabado de ángeles, por fuera era de color blanco, verde y dorado.
Daisy empezó a ver las estrellas en el pabellón, el cielo estaba repleto de ellas, hasta de otros planetas.
—Es muy hermoso– Daisy estaba emocionada por ver a las estrellas a montones. —Ojala Roy estuviera aquí– Daisy estaba algo magnificada, pero no dejaba de pensar en Roy.
—¿Qué es lo que siento por Roy?– Daisy estaba pasando muchos momentos agradables con él que no se dio cuenta que él iba a llegar a gustarle.
Daisy posó sus manos en su cara y pensó —¿Cómo pude dejar que esto pasara?– Daisy en un momento a otro se puso roja. Nunca pensó que pasaría esto.
—Debería de dejar de pensar en esto– Daisy estaba viendo al cielo pero en cuanto vio las estrellas le recordaban a Roy.
—No, no puedo– Daisy se preocupó, a cada cosa que volteaba a ver le recordaba a Roy.
Roy estaba en el pasillo de los cuartos él vio el cielo algo estrellado y abajo una rosa. En cuanto vio esto le recordaron a Daisy.
—Esa sonrisa– Roy suspiró y siguió su camino hacia su cuarto, cuando llegó al pasillo del cuarto de los hombres no dejaba de pensar en ella.
—Debo dejar este pensamiento– Roy estaba algo preocupado.
Pero no podía dejar de pensar en ella.
Roy vio un hermoso cielo, —Ella, ella para mi es.. Es algo inexplicable, pero me encanta como es ella, es como una flor. Es hermosa como una, delicada como una y fuerte como una. Es simplemente adorable y me encanta– Roy suspiró y luego reaccionó.
—No, Roy, tú no te puedes estar enamorando de ella– Roy se puso rojo cuando supo lo que dijo.
—Debo aclarar mi mente– Roy se fue corriendo al jardín, el jardín es el único lugar donde puedes estar tranquilo.
Daisy se acostó en el pasto, a un lado del templo. Fue ahí cuando vio a Roy corriendo al pabellón.
—Debo de estar alucinando–Daisy se asustó, de tanto pensar en Roy lo vio correr.
Roy respiró profundamente y se quedó viendo al cielo.
—Debería de aceptarlo tal y como es, me gusta ella, en serio– Roy se puso rojo cuando recordó lo que hizo hoy con Daisy en la enfermería.
—Ahh, creo que debo decirle a Daisy– Roy bajo su cabeza y Daisy había escuchado su nombre.
—¿Qué me tenías que decir, Roy?– Daisy se puso enfrente de él.
Roy se sorprendió, estaba algo oscuro y no la llegó a ver. —¿Escuchaste todo lo que dije, Daisy?– Roy estaba un poco nervioso.
Roy aunque estaba nervioso no paraba de verla en los ojos, era muy hermosa para él.
Él la quería mucho, le gusta, quería que fueran más que amigos.
—Roy– Daisy se le hacía más pesada la respiración. Ella le correspondía los sentimientos.
—Daisy, yo.. Yo...– Roy no podía, quería darle un beso, tenerla en sus brazos.
—Roy, yo– Daisy se tapó su cara con sus manos porque él no paraba de verla, tenía vergüenza.
Roy le quitó las manos y la abrazó.
—Daisy, no importa si tienes pena, yo siempre te veré hermosa. Tú eres la persona que siempre amaré– Roy estaba muy rojo.
—Roy, yo.. Yo no sé que decir– Daisy estaba muy roja también, no sabía que iba pasar ahora.
—Daisy, solo dime si tú también me quieres– Roy dejó de abrazarla, puso su manos en sus hombros y la vio en sus ojos.
—No ayudas en nada cuando me ves fijamente a mis ojos– Daisy estaba más nerviosa que antes por culpa de Roy.
—Daisy, quiero saberlo, por favor– Roy estaba un poco preocupado, le importaba ella y todo lo que pensaba de él.
—Roy, sé que hemos sido amigos desde hace tiempo, no he dejado de pensar en ti en estas semanas y de verdad creo que me gustas.– Daisy había tomado aliento para decirle esto.
—Entonces, no deberíamos de estar nerviosos, si sentimos lo mismo– Roy se había aliviado un poco.
Roy abrazo de nuevo a Daisy y le susurró al oído —Te quiero–. Cuando Roy la soltó le puso sus manos sobre su cara.
—Roy– Daisy no pudo terminar su frase porque Roy se acercó a su cara.
Estaban cara a cara.
Daisy cerró los ojos, Roy se acercó a sus labios y los junto a los suyos.
Roy y Daisy sentían que habían fuegos artificiales dentro de ellos. Era un sentimiento hermoso.
Cuando terminaron de darse el beso, los dos se abrazaron.
—Daisy, juro por mi vida que te amaré y te protegeré. Eres la persona que quiero mucho– Roy puso sus brazos en su cintura.
—Roy, si es así te creeré, yo también te quiero mucho–.
Los dos se quedaron viendo las estrellas casi toda la noche. Nunca esperarían que sucedería después, el amor de jóvenes llega a ser algo muy duro.
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