miércoles, 25 de mayo de 2016

Capítulo 3, ¿Será más que una amistad?

----------Capítulo 3, ¿Será más que una amistad?------
Desde que Roy entro al club de jardinería con Daisy todo le iba bien. Estaban practicando muy duro para para demostrar sus habilidades.

—Roy, ¿Cómo vas con tu apuesta?–. Marth estaba algo enojado, parecía que se le volteo la tortilla.

—Mira que me va perfecto, creo que tú saldrás a correr con un bonito balón, no te preocupes estará muy fresco–. Roy se empezó a reír y Marth estaba preocupándose por su imagen, nunca imaginó que él podría salir perdiendo.

 —Bueno, mejor me voy– Roy se fue riéndose como un tonto, era su risa de la victoria.

Marth lo alcanzó y le preguntó
—No me digas que ya te enamoraste de Daisy, pelirojito– Marth soltó una sonrisa pícara.

—No seas idiota, solo somos amigos–. Roy estaba algo incómodo por su culpa.

—Mejor te dejo, Marth, iré a una parte–, Roy se fue corriendo porque no aguantaba sentir esa sensación incómoda. Roy se fue corriendo al jardín, siempre quedaban de verse ahí.

—Me alegro que hayas llegado– Daisy tenía a un lado suyo la gran piraña, solo comía fruta.

—Mira, tengo un bonito árbol, apenas está pequeño pero sé que será grande– Roy le mostró el pequeño árbol que apenas tenía 3 ramas con 10 hojas cada una.

—Es muy bonito– Daisy estaba muy feliz de ver el árbol. Era un árbol común, pero tenía algo especial, la vida.

 Roy y Daisy estaban plantando el árbol, pero Roy no dejaba de mirar a Daisy y empezó a sonreír al verla. Daisy se dio cuenta que él no paraba de mirarle y eso le incomodaba un poco.

—¿Qué sucede Roy?–. Roy dejo de mirarla cuando se dio cuenta de que él lo estaba haciendo.

—Nada, no es nada–. Roy se sentía apenado así que cambió de tema. —El árbol es muy hermoso, ¿No crees?–.

Daisy sonreía y solo se quedaba viendo el árbol, en cambio Roy se quedaba viendo a Daisy.
 Cuando jugaban la dejaba ganar solo para ver su sonrisa, él no sabía que le gustaba tanto verla sonreír. Ya era de noche y ambos tuvieron que despedirse.

—Roy, te espero mañana–. Daisy se iba a voltear pero Roy la abrazó, era un abrazó suave, no la aplastaba con sus brazos.

—Adiós Daisy– Roy se fue corriendo después de haberse despedido.

Daisy estaba confundida, pero se sentía bien al saber que ya son muy buenos amigos.

—¡Adiós, Roy!– Daisy le gritó a Roy mientras este corría a su cuarto.

En cuanto Roy llegó a su cuarto se aventó a su cama, estaba temblando. Link que estaba a un lado de su cuarto fue a ver que tenía.

—¿Roy?, ¿Qué pasó?–. Roy volteo a ver a Link y solo dijo, —No pasa nada.–

Link sabía que algo había pasado, así que levanto la cara de Roy para verla.

—Roy, estás rojo como tu cabello– Link soltó una carcajada.

—Cuentame bro, sabes que soy todo oídos–. Link se acodó en la cama de Roy para no distraerse.

—Es que, cada vez que veo a una chica no paro de verla.– Hizo una pequeña pausa, —Siempre pienso que es muy bonita, pero no sé–. Roy se miraba muy apenado cuando se lo estaba contando.

–Roy, te estás enamorando, no es algo anormal. Es algo bonito, no tienes de que preocuparte– Link le dio una palmadita en su hombro para mostrar confianza.

—Roy, acercate más a ella, cuentale tus problemas, escucha la, ríete, vivelo–. Link dejó a Roy solo para que pudiera pensar.

Roy no dejaba de pensar en lo que había dicho Link, vamos, que solo le atrae pero no cree que se puede enamorar así de fácil.

Entonces ocurrió, Roy quería hablar con Daisy, por más que no sabía de que le hablaría.

—No sé de que hablarle... ¿Qué tal si le cuento sobre... No, muy estúpido–. Roy no podía decidirse, habían temas muy tontos o muy malos al su parecer.

Pasaron unos cuantos minutos de que se decidiera y alguien tocó la puerta de Roy. Él la abrió preguntando quien era.
Era Daisy.

–Hola, Roy–. Daisy tenía su brazo derecho sobando a su brazo izquierdo.

—Daisy, hola, ¿Qué es lo que pasa?–. Roy estaba confundido, ¿Qué le sucedía a Daisy ahora?.

—Necesito hablar contigo a solas, por favor–. Roy aceptó que hablara con él, no tenía nada que hacer después de todo.
Ellos fueron de nuevo al jardín, el lugar donde se juntan para practicar y pasar el rato.

—Roy, no sé como explicarte esto...– Daisy se miraba apenada, ocultó su cara con su cabello largo.

—Daisy, sueltalo, no pasa nada–. Roy estaba preocupado, no la había visto así.

—Es que...–. Daisy  había soltado unas cuantas lágrimas.

Roy se preocupó más al ver que estaba llorando, solo le levantó la cara, Daisy no quería que la viera tan triste.

—¿Por qué siempre tengo que ser la que sufra por culpa de esto?– Daisy soltaba más lágrimas después de haber dicho eso.

—Daisy, cuéntamelo todo, yo estaré para ayudarte– Roy le sonrío para que no llorara tanto.

—Es el problema que tengo con Luigi, se que aunque seamos amigos al final término siendo la mala del cuento, siempre tengo que ser la machorra de esa relación–.

—Daisy, no le des importancia, esas personas son idiotas–. Roy estaba algo enojado.

—Siempre tengo que lidiar con personas que me perjudican, simplemente estallé–. Daisy estaba dejando de llorar un poco.

—Daisy, no debe importarte lo que piensen las otras personas sobre ti, tú eres la que manejas tu vida–. Roy le secaba las lágrimas con su mano.

La noche estrellada estaba perfecta, se podía ver que la vía láctea estaba presente en ese cielo estrellado.

—Daisy, tus ojos brillan como miles de estrellas como estas–. Roy lo dijo sin pensarlo.

—Roy, gracias por ser un buen amigo. Eres una gran persona.– Daisy estaba muy agradecida y fue a abrazar a Roy. Aunque Roy estaba incómodo porque le dijo "Gran amigo", pero es normal él le correspondió el abrazo.
Era una noche estrellada muy especial.

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