Roy que estaba con Daisy se preocupaba por ella, él había dudado en que ella era su amor de la vida.
Pero por otra parte Lilina se había llevado parte de su corazón, pero Daisy le había entregado parte del suyo y sanado las heridas.
Daisy estaba muy cansada, tanto que se durmió en los brazos de Roy.
Roy de solo pensar en sus problemas no se dio cuenta que Daisy ya estaba dormida, cuando la soltó ella casi se caía al piso, así que Roy mejor la dejó en su cama, él no podía dejar que su amada le fuera arrebatada, ni aunque haya sido un ex amor, nadie podría quitársela. Ni ese príncipe, ni Lilina, ni su padre. Él quería a Daisy porque es una persona maravillosa y no dejaría que le sucedan malas cosas, para eso Roy la protegería.
Roy se fue de su cuarto después de haberla dejado en su cama.
Cuando Daisy despertó vio que estaban sus sirvientes rodeando su cama, cuando Daisy empezó a entrar en razón.
Sus sirvientes, empezaron a mandar a la princesa a darse un baño y arreglarse.
Roy estaba tratando de entrar a su cuarto cuando dos guardias reales lo empujaron.
—Pero, ¡Serán!– Roy casi caía al piso cuando Daisy lo sostuvo.
Ella tenía un top que no le llegaba al ombligo, era de color dorado, tenía una tela de seda con muchos diamantes que estaba pegada en los hombros. También llevaba una falda de oro con diamantes. Su vestido era muy hermoso y resaltaba su belleza.
Roy estaba impresionado al verla, era como ver a un ángel. Cuando se acercó a ella le dijo a Daisy.
—Necesito hablarte, a solas– Roy puso su mano en su boca, él se sentía incómodo que todos los sirvientes estuvieran en su alrededor.
—Podrían dejarnos a solas, por favor–. Daisy sabía que había alguien chismoso por ahí, así que se lo llevo a la ventana para que saltara.
Roy vio la altura de la ventana al jardín y se asustó un poco.
—No me digas que vamos a sAAAAAAL– Daisy tomo su mano y se lo llevo junto a ella.
Roy estaba asustado porque la altura sí era grande, pero Daisy hizo magia.
Ella tenía el mismo poder que Peach, era el de crear cosas.
Daisy hizo que levitaran antes de golpear al suelo.
Cuando aterrizaron Roy estaba muy sorprendido, Daisy hacía magia.
Daisy hacia esa magia gracias a su medallón, solo la familia de la sangre real puede hacerla funcionar y portar esa gran joya.
Roy quien estaba buscando a su alrededores por si había algún guardia se encontró a alguien que estaba muy asustado, cuando Roy le llamó su atención este fue corriendo hacia él.
Cuando Roy le preguntó que pasaba, este le contó que se iba a encontrar con una princesa con la que no quería casarse.
Daisy escuchó esto y le dijo.
—Yo soy esa princesa y tampoco quiero casarme– El pequeño príncipe al escuchar esto se alegró.
—Gracias, ¡Gracias!– Él estaba tan contento, pero...
—¿Quién va a casarse en vez de mi?– El pequeño se empezó a preocupar por si no aceptaban su oposición.
—Yo, yo ocupo tu lugar, también soy príncipe.– Roy estaba tan decidido en esto.
Daisy por otra parte no quería nada de matrimonio. Cuando los dos príncipes se levantaron ella ni quería ver a sus padres.
Cuando llegaron a donde se encontraban los reyes el pequeño príncipe hizo una reverencia y les explicó sobre el problema.
Cuando lo escucharon sus padres se preocuparon y le dijeron que se dejara de tonterías.
—Padre, yo amo a otra persona, se llama Lilina– Roy al escuchar esto se puso en shock y vio que Lilina se fue a donde se encontraba él.
Entonces sus padres comprendieron la situación y cancelaron el compromiso.
El príncipe estaba contento, estaría con la persona que ama y sería tan feliz.
Cuando Daisy escuchó eso se alegro tanto que besó a Roy.
Roy nunca había recibido un beso por parte de Daisy, así que cuando lo hizo la abrazó. Cuando ella terminó él la cargó hasta llegar a su cuarto.
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