Roy se había olvidado del mundo, con Lilina a su lado parecía no importarle nada. Ya habían jugado tanto que decidió volver a su cuarto, Lilina decidió acompañarlo, Eliwood estaría ahí en su cuarto.
Cuando llegaron no había nadie, Roy dejo a Lilina y se fue a buscar a su padre, fue al cuarto de Marth y no estaba, fue al de Link y tampoco. Decidió ir al lobby, cuando llegó notó que Eliwood estaba hablando con Daisy, Eliwood estaba contando las cosas vergonzosas de Roy.
—Recuerdo que él cuando estaba muy pequeño se cayó y no sé que le pasó por la cabeza que se tiro él para volver a pegarse– Daisy al escuchar esto se empezó a reír.
—Daisy, en verdad eres muy educada, ¿No te gusta mi hijo?– Daisy al escuchar esto calló en silencio y miró al piso.
—Posiblemente, señ–.
—Dime padre, siempre quise tener una hija tan educada como tú, eres una muchacha muy buena– Daisy solo pudo sonreír y continuó.
—La relación que tengo con él es difícil, podría decir que somos algo muy fuerte pero a la vez no. Además no creo que me quedaré con é toda mi vida, considerando que ya me comprometieron– Daisy miró fijamente a los ojos de Eliwood.
—Comprendo, supongo que es difícil para ti, ¿Cuándo supiste esto?– Eliwood estaba preocupado por la pequeña princesa.
—Bueno, fue desde ayer. Quería decirle esto a Roy hoy, pero él nunca llegó... Posiblemente me vaya a conocerlo mañana, pero yo no quiero nada con un desconocido.– Daisy empezaba a sentirse muy mal por dentro.
Roy al escuchar esto no sabía como reaccionar, ahora mismo sus sentimientos empezaban a revolverse.
—Me imagino que es un gran príncipe, ¿No?–.
—No lo conozco aún, pero por lo que me han contado sí parece serlo. Dicen que es una gran persona y que ayuda a los que más lo necesitan– Daisy estaba sonriendo cuando hablaba sobre él.
Roy no pudo dejar de sentirse nada, eso hizo que recordara lo que Lilina le había hecho y el porque decidió alejarse. Él fue al jardín a pensar bien las cosas, estaba sintiéndose como un huevo revuelto.
Eliwood decidió acompañar a Daisy hasta su alcoba.
Cuando llegaron Eliwood se despidió de la pequeña princesa, cuando Daisy cerró la puerta vio su cuarto lleno de regalos, eran regalos de compromiso. Daisy se sentía asfixiada acerca de esto y necesitaba ver a Roy.
Así que decidió ir al jardín.
Roy por otra parte estaba reflexionando lo que le estaba sucediendo y supo que los sentimientos de Lilina no eran más que por el miedo que podemos tener todos con nuestras ex parejas.
Roy estaba dispuesto a ir con Daisy para ir a apoyarla, pero Lilina lo encontró primero.
—Roy, ¡Te extrañe mucho!– Lilina lo abrazó con algo de fuerza, Roy tenía prisa así que la alejó de él.
—Ahora no, tengo prisa– Roy se soltó de ella y siguió caminando derecho hasta que topó con Daisy.
Estaba confundida, no sabía quien era ella y porqué lo abrazó.
—Roy, ¿Qué pas– Roy la tomo de la cintura y le dijo.
—Tengo que hablar contigo, urgentemente.– Daisy fue a donde él la llevó.
—Roy, ¿Qué tienes?– Daisy estaba muy preocupado por él.
Roy puso su mano sobre su cintura y la otra en su mejilla y la besó en frente de Lilina.
Lilina no pudo quitar sus ojos en esa escena, ella no sabía que decir.
—Roy, ten... Tengo algo importante que decirte, pero podrías parar de comportarte así– Daisy empezaba a asustarse.
—No creo, ¿Por qué parar mi amor?– Roy empezaba a sentir ese fuego que recorría en el interior de su cuerpo, sabía que ella era la indicada.
Daisy abrazó a Roy, él la tomo con algo de fuerza. Cuando dejaron de abrazarse se tomaron de la mano y fueron a la alcoba de Daisy.
Lilina no podía creerse lo que había visto, pero sabía que no debía interferir entre ellos dos.
Cuando llegaron Daisy le contó lo de los regalos y sobre lo que pasó ayer.
Roy le dijo a Daisy.
—Yo te amaré, no te preocupes. Arreglsré esto y así serás más feliz– Roy la tenía entre sus brazos y cuando ella decidió subir su cabeza Roy no paraba de verla con esos ojos.
Esos ojos que su pupila incrementaba cuando la miraba.
Estaban compartiendo miradas, Roy no aguanto y los dos se besaron.
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