jueves, 2 de junio de 2016

Capítulo 12, me encanta jugar contigo.

Daisy y Roy empezaban a formar una grandiosa relación juntos, él le seguía el juego de confundirse si eran o no pareja. Roy sabía que en el fondo ella lo quería, lo que ella quería es fortalecer la relación aún más.

Cada día Roy llegaba a su cuarto sonriendo, a veces apenado con una sonrisa o incluso llegaba muerto de la vergüenza como un tomate.

Él invitó a Daisy a una feria, este sería el día definitivo de que quizá dejarían de jugar.

Cuando salió de su cuarto todo feliz tropezó con alguien.

—¡Auch! ¡Lo siento mucho!– Él se fijo que era su padre, Eliwood.

—Hijo, vengo a pasar tiempo contigo, necesito saber como te va– Eliwood se llevó a su hijo por la fuerza.

Roy estaba un poco nervioso, él no quería dejar a Daisy plantada en la feria.

—¡Papá!, ¡Hoy tengo una cita!– Roy logró soltarse de su padre.

—Hijo, quiero decirte que te he comprometido– Roy al escuchar esto se asustó y le reclamo a su padre.

—Padre, sé que soy un príncipe, pero no por eso debes quitarme el derecho de casarme con quien yo quiera– Roy empezaba a enojarse, ¿Qué clase de rey elige la esposa de su hijo? Bueno, quizá son pocos pero Roy es algo independiente.

— Te recuerdo que soy tu padre– Eliwood pensó que tenía esta discusión ganada hasta que Roy refutó.

—Padre, yo no te puedo obedecer si ni estoy en nuestro reino, así que cada orden de ese tipo son invalidas– Rroy había dado un buen punto.

Daisy estaba en la entrada de la feria esperando, tenía un pantalón que llegaba hasta la pantorrilla, era totalmente blanco y al final tenía encaje, tenía un croptop azul sólido. Tenía puesto unos vans de color amarillo con blanco; su peinado era el mismo de siempre y no llevaba su corona. Ella estaba empezando a fastidiarse, Roy no había llegado a tiempo a la cita.
Pensó que a Roy le pudo haber pasado algo así que decidió llamarlo, pero nunca contestaba ni los mensajes y tampoco las llamadas.
Decidió quedarse una hora más.

Cuando a Roy le llegaban las llamadas de Daisy su padre exigía que le enseñara el teléfono.

—Roy, muestra tu teléfono– Cuando Roy se lo iba a dar hizo como si él se tropezara, cayera y el teléfono estaría destruido.

Pero no pasó.

En cambio el teléfono cayó en un pozo, fue diferente pero no tendrá su teléfono.

—Bueno, ahí te consigues uno– Eliwood quedó sorprendido por el pozo, cuando llegó a ver abajo nunca lo vio.

En ese pozo no eran nada más y nada menos que Marth y Link, en cuanto Roy y su padre hablaran y no le prestaran atención al pozo se irían.
Cuando Roy llevo a su padre a su cuarto Marth y Link corrieron a una habitación para poder contestarle a Daisy, desbloquearon el teléfono y la llamaron.
Daisy, vió que Roy la llamó y le contestó.

—Roy, estaba muy preocupada por ti, no puedo creer que te estés tardando ¿Qué sucede?– Daisy estaba muy preocupada por Roy, ella quería saber que estaba haciendo.

Marth y Link rieron y Link empezó a fingir la voz de Roy enfermo.

—Daisy, yo... Yo estoy muy mal– Link empezó a toser con la "voz" de Roy.

—Ven a verme rápido, estoy ardiendo en fiebre– Link volvió a toser y se le salio una risa, cuando pasó eso Marth tapado de la boca se burló de él y Link se tapó la boca porque la risa no la aguantaba.

—¿Por qué si tienes fiebre estás tosiendo?– Daisy hizo una pausa —¿Estás bien Roy?– Daisy estaba muy preocupado por él.

—Sí, digo, no. Ven a verme a mi cuarto– Link estaba a punto de orinarse de la risa.

—Ok, ya voy para tu cuarto.– Daisy colgó el teléfono y se fue corriendo.

Roy estaba apurado y dejó a su padre en su cuarto, le dijo que volvería en una hora, así que Eliwood empezó a darse un tour por su cuarto, los cuartos de Smash siempre han sido muy grandes, caben muchas cosas para que los estudiantes puedan modificar sus cuartos a su placer.

Roy, tenía un cuarto normal, con una cama, una mesa con una computadora, a un lado estaba un escritorio para que él escribiera. A Roy siempre le encantó leer, Eliwood siempre le daba libros para que no fuera un bruto, por eso tiene un estante normal lleno de libros, a un lado estaba un estante con muchos trofeos, unos iban desde el esgrima hasta los concursos de pelea incluso de partidos de deportes, Roy siempre sacaba un buen lugar en ellos. Roy parecía ser una persona muy perfecta, pero Eliwood sabía que él no lo era, así que fue a revisar su cocina, estaba intacta pero en la cocina había muchas macetas con flores bien cuidadas. Eliwood sabía que Roy era malísimo para la botánica y hasta en la química, pero Roy tenía esas flores bien cuidadas en su cuarto.

Daisy entro en el cuarto preguntando por Roy.

—¿Roy?, ¿Roy?– Vio que había alguien de cabello rojo con traje azul y pensó que era Roy.

—Roy, debes de descansar en cama, vine corriendo porque pensé que estabas muy mal– Cuando le puso su mano en su hombro derecho Eliwood volteó y se sorprendió.

—Tú, tú no eres Roy– Eliwood soltó una sonrisa, hizo una reverencia y dijo.

—Me llamó Eliwood, padre de Roy. Un gusto conocerla Madam– Daisy se sorprendió un poco y le regresó la reverencia.

—Disculpe, mi nombre es Daisy. Princesa de Sarasara Land– Daisy que aunque no portaba su corona se comportaba como una princesa de verdad.

Eliwood supo que era de sangre azul con solo ver su reverencia, él siempre ha visto a princesas que la verdad ni una reverencia sabían hacer.

—Bueno, princesa, mi hijo salió muy apurado a una cita. Supongo que tenía una con usted, ¿Le parece bien si me hace un favor?– Daisy pensó en hablarle a Roy pero no podía negarle el favor a su padre.

—No hay problema, le haré el favor– Daisy tenía la mirada fija a los ojos de Eliwood.

—No he estado tanto tiempo con mi hijo, sé que es un buen chico y que a lo mejor ya ha hecho algo tonto. Quisiera que me dijeras que está pasando a mi hijo. No me ha mandado tantas cartas como de costumbre.– Daisy asintió con la cabeza y le estaba explicando lo que había sucedido.

Roy cuando llegó a la feria empezó a buscar a Daisy, la llamó tantas veces pero no le contestaba.
Volteó a ver hacia una atracción pero no la miraba ni en el carrusel. Él decidió volver a su cuarto hasta que alguien se lanzó hacia él.
Era una chica con cabello azul, vestía una chaqueta azul con un pantalón de mezclilla y unos botines negros.

Ella dejó de treparse en él y lo saludó. Era Lilina, hace mucho que no miraba a su amiga de la infancia.

—Lilina...– Roy estaba completamente nervioso.

—Roy, vine con tu padre a visitarte. Escuché que habría una feria así que vine sola– Lilina le sacó la lengua a su querido amigo.

Roy se olvidó completamente de Daisy, Lilina era su amiga de la infancia, ella simplemente fue su primer amor. Lilina lo invintó a pasar un buen tiempo con él.

—Vamos Roy, ¡Vamos a jugar!– Lilina estaba muy feliz por querer jugar con él.

—No, no puedo Lilina– Roy estaba preocupado porque tenía que ver a Daisy.

Lilina se puso triste, a Roy nunca le gustó ver a las personas tristes y era muy fácil manipularlo.

—Bien, pero sólo uno. Tengo que ir con alguien a una parte– Roy estaba empezando a preocuparse, sabía que Daisy lo odiaría si se olvidaba de su cita y además de que habían sucedido cosas algo fuertes entre ellos dos. Él estaría muerto mañana.

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